Violencia de género; ¿prevenir o curar?

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violencia de género

Prevenir o curar. Eterno dilema de la medicina moderna. Son dos posturas irreconciliables  a efectos prácticos. Todos los médicos estamos de acuerdo en que las tesis de la medicina preventiva son las ideales, pero lo cierto es que en el quehacer diario, casi la totalidad de los médicos va parcheando los problemas de salud que van surgiendo; a excepción de aquellos médicos que en sus funciones tienen  que mantener unos niveles óptimos de salud en sus pacientes/clientes ligados a unos resultados de productividad de la índole que sea. Pensemos en la labor de médicos de empresa o médicos deportivos.

¿Y que tiene que ver el párrafo anterior con la violencia de género?. Aparentemente nada, pero como casi todos los temas importantes de la vida, la violencia de género tiene una importante imbricación con el ejercicio de las profesiones ligadas con la salud en cualquiera de sus vertientes.

En un articulo publicado en eldiario.es, medio reconocido por todos los profesionales del ramo por su neutralidad, Miguel Lorente Acosta (Médico Forense, Profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada y estudioso de fenómeno de la violencia contra la mujer que le llevó a ser nombrado Delegado del Gobierno para la Violencia de Género en el Ministerio de Igualdad en el ejecutivo de Jose Luis Rodríguez Zapatero);  escribe un interesante artículo sobre la influencia de los actuales recortes económicos impuestos por el Gobierno de la Nación en la percepción social de la lacra de la violencia de género.

La reflexión de amplia-mente.com se basa en el pensamiento apuntado en la introducción del presente texto. Tal y como el Dr. Lorente indica, la actual situación de precariedad económica en la lucha contra la violencia ejercida sobre la mujer, está ocasionando una “anestesia” institucional frente a esta cuestión. Es cierto que no se están dedicando los recursos necesarios en la atención y lucha al respecto, y esta situación, es una traba en la “curación” de la lacra. Frente al binomio planteado (Prevenir o curar), seguimos incidiendo en “curar”.

Por desgracia, el Ser Humano (como ente, sin personalizar), presenta en ocasiones un lado oscuro en su comportamiento, siendo una de sus expresiones la necesidad de dominar, de demostrar a toda costa el poder sobre su entorno y esto llevado a las relaciones interpersonales, toca de lleno a la cuestión de la violencia contra la mujer.

Quizá sea el momento de que la Sociedad se pare a reflexionar sobre que modelo debe seguir; prevención frente a reparación. Corren momentos difíciles en los que las partidas presupuestarias dedicadas al gasto social han bajado hasta límites insospechados hace unos años. Desde el punto actual, sería el momento de que nos sentásemos a dialogar –todos-, sobre que modelo construimos la base de una verdadera igualdad de género. Está claro que el sistema  de “curación” actual, no funciona a largo plazo. En época de “vacas gordas” hay mejores medios y por tanto mejores resultados y cuando vienen las “vacas flacas”, se desbordan los elementos estructurales dispuestos en épocas de bonanza.

El Dr. Lorente, apunta un concepto muy interesante que además corre el peligro de ser usado con fines partidistas por los dos bandos ideológicos que cubren nuestro espectro político actual. La bajada de denuncias no es sinónimo de bajada en el número de casos. La violencia contra la mujer no es fruto de la crisis, sino de la desigualdad, y eso no se arregla “curando” sino educando y “previniendo”.

Es la educación en igualdad, el caballo de batalla que deberíamos tomar en consideración a la hora de crear una Sociedad verdaderamente igualitaria. Entendemos que hasta que no llegue el momento en que, en absolutamente ningún estrato socio – cultural – político – profesional, se admita como normal la violencia de género, no habremos sentado una correcta base sobre la que crecer en igualdad.

No debemos abandonar la lucha institucional como se hace ahora contra este tipo de violencia, pero mientras sea noticia la presencia de una mujer en el Campeonato Mundial de Motociclismo o en los medios de comunicación se sigan expresando latiguillos como “médicos y enfermeras” en referencia al sector sanitario; seguiremos teniendo en el arquetipo social de las relaciones humanas, la jerarquía de género. El camino a emprender, entendemos que no se trata tanto en denostar la violencia contra un Ser Humano (sobre todo si el rechazo social viene tras hechos consumados), sino en no considerar como violencia ciertas actitudes consideradas socialmente aceptables en la interacción  de los roles de hombres y mujeres. Creemos que no existirá por tanto una “curación” social de la violencia de género, si no empezamos a considerar la “prevención” que nos brindaría una verdadera educación en igualdad y autentica equidad de género. Será el día en que este tipo de artículos sea innecesario o incluso históricamente anecdóticos cuando hayamos llegado a una erradicación  real del problema.

Estimados lectores ¿Qué opinan ustedes? “Prevención” basada en la educación o “curación” basada en la lucha contra violencia consumada.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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11 comentarios de “Violencia de género; ¿prevenir o curar?

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  2. No se engañen. La violencia realmente preocupante no es la que la mujer sufre, sino la que ella ejerce. Dicha violencia va desde las clásicas bofetadas al novio al brutal aborto, pasando por las denuncias falsas por violencia, el divorcio y el masculinicidio impune por “años y años de maltrato”.

    • Hola morpheus142.

      Estas describiendo precisamente la situación que debemos evitar como Sociedad. Es que no se trata de que los hombres vean a las mujeres como “el enemigo” y viceversa. Lo cierto, es que tal y como lo has escrito, cualquier agresión, sea del tipo que sea debe ser punible, sea cual sea el género de la persona que agrede o de la persona agredida.

      De lo que trata el artículo de hoy es precisamente de que mientras en la Sociedad siga existiendo el mas mínimo atisbo de que la agresión masculina se debe a lo “malas que son ellas” (perdona, pero es lo que me ha parecido entenderte que querías decir); mal vamos. ¿Como pretendes que ninguna mujer respete siquiera a cualquier persona que piense que la violencia contra la mujer se debe a que el género femenino induce al masculino a tal agresión?.

      Perdona, pero no puedo compartir tus tesis. Si tienes una pareja que te da una bofetada, que no está de acuerdo contigo en como y cuando debéis tener un hijo, que te denuncia falsamente, se divorcia de ti o tienes que “soportar años y años de matrimonio” (son todos términos que tu has usado); la culpa es tuya por seguir con esa persona. Nadie debe estar obligado a mantener una relación infernal como la que has descrito.

      El artículo, se refería precisamente a que debemos prepararnos todos juntos como Sociedad para no mostrar (ni siquiera sentir) la hostilidad que tu describes.

      Saludos

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  8. Antes de nada contestando a su pregunta, obviamente yo me decanto por prevención, para mí es lo más importante en todos los ámbitos de la vida, prevenir a toda costa mejor que curar.

    En cuanto al artículo me gustaría exponer mi opinión:

    Estoy totalmente a favor de todo proceso que lleve hacia la “igualdad” entre sexos y pienso que es algo que debe ser erradicado cuanto antes para que podamos seguir avanzando como sociedad todos juntos y dejemos de entreternos en cosas absurdas.

    Pero tan absurdo me parecen tales hechos, como el hecho de intentar que dos sexos biológicamente distintos tratemos que socialmente sean iguales, yo cuando escucho sobre diferencia entre sexos digo, obvio, son sexos distintos ¡claro que hay diferencias!
    En mi opinión lo correcto sería buscar lo que es JUSTO para ti sin importar tu sexo, o si la variable “sexo” es importante que sea en base a unos argumentos sólidos, pues la igualdad en muchos casos no es sinónimo de justicia.

    Como conclusión y haciendo alusión a “mientras sea noticia la presencia de una mujer en el Campeonato Mundial de Motociclismo”, pienso que lo que hay que cambiar es la mentalidad de las personas, siguiendo tu ejemplo no sería lo mismo:

    “Anda mira una mujer en Motociclismo, que raro si a ellas se les da mejor cocinar, planchar,…” MACHISMO
    “Anda mira una mujer en Motociclismo, es raro porque biológicamente las mujeres tienen menos musculatura y tienen mayor dificultad para inclinar la moto o lo que se requiera para conseguir así buenos resultados, pero si ha conseguido quedar por delante de otros hombre que luchaban por su mismo puesto bravo por ella, se lo merece”. Esto para mi es lo correcto, igualmente sorprende ver a una mujer ahí pero una persona por machismo y la otra porque lo ve desde un punto de vista biológico, y pienso que lo mismo me ocurriría si veo a una chica jugar en el Real Madrid junto a Ronaldo, no me sorprendería por ser mujer, sino por siendo mujer haber llegado a igualar a hombres en deporte.

    Un saludo y magnífico artículo!

    • Muchas gracias, Alejandro.

      Evidentemente, estamos totalmente de acuerdo en la diferencia de sexos. La hay y debe haberla. Lo que ya no es admisible en una sociedad civilizada en pleno siglo XXI, es la diferencia de oportunidades que en determinados entornos hay en según que cuestiones. A día de hoy, todavía hay mujeres que para acceder a puestos, actividades, privilegios, que para los hombres son considerados como “normales”, ellas tienen que arrastrar un lastre que les hace mas dificultosa su consecución. No se trata de regalar los logros como parecen querer reclamar ciertos sectores radicales en base a una discriminación histórica (no haría mas que debilitar la fortaleza femenina en base a una adaptación evolutiva a esa “facilitación”), pero tampoco fomentar el entorpecimiento del crecimiento personal de las mujeres por la simple razón de ser mujer. Como bien consta en el comentario, la justicia en este tema, sería poder obviar la variante del sexo y juzgar por la valía de la persona en su conjunto.

      Como dato anecdótico respecto al tema de la chica del Campeonato del Mundo de Motociclismo (concretamente de velocidad, Moto3), surge el comentario en el artículo a raíz de un comentario de un periodista (hombre a la sazón) en el que tras una espectacular carrera de esta corredora, habida cuenta de los medios mecánicos con los que contaba, inicia la entrevista comentando la belleza de los ojos de la competidora. Ese simple comentario , que seguramente de manera no intencionada solo pretendía halagarla, entiendo que da al traste con el enorme mérito que suponía la carrera que acababa de terminar al margen del sexo de la persona que pretendía entrevistar, y lo peor es que socialmente, este tipo de “amabilidad” esta bien considerada, incluso por las mujeres.

      Otro tema sería el de la diferencia física en determinados deportes. A título personal me parece un debate interesantísimo. Hace unos años, no hubiera tenido ninguna duda respecto a la diferencia fisiológica entre hombre y mujer. Hoy día, no tengo tan claro a la vista de las “hazañas” conseguidas con los sistemas de entrenamiento actuales (como pueda ser el Crossfit, tan de moda últimamente) en los que mujeres de escasos cincuenta o sesenta kilos son capaces de manejar su propio peso corporal con “enorme facilidad” frente a hombres que, aparentemente mejor dotados, no son capaces de levantar su propio peso en una ejercicio tipo dominada, por ejemplo. Continuando con el ejemplo del Mundial de MotoGP, sorprende ver como un piloto tan menudo y a priori en desventaja física como es Dani Pedrosa, es capaz de domar máquinas de una relación peso/potencia tan brutal como una moto de MotoGP. La voluntad humana es inabarcable por la lógica en muchas ocasiones.

      Sin mas, reiterar de nuevo el agradecimiento al comentario. Un saludo.

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