SIDA y los otros grupos de riesgo

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SIDA y otros grupos de riesgo

SIDA y otros grupos de riesgo

AIDS and other risk groups

Mucho se ha escrito estos últimos días sobre diversos aspectos de la epidemia que durante las dos últimas décadas del siglo XX, acaparó gran número de portadas de medios de comunicación de todo tipo y de todo el Mundo. Estamos hablando del SIDA.  Con la celebración del Día Mundial de la lucha contra el SIDA, se ha abarcado casi todo el espectro de noticias que se podían dar al respecto. Se ha hablado de diagnóstico, tratamientos actuales, futuros tratamientos y vacunas, grupos y conductas de riesgo, etc. Como médico, ha habido un aspecto que siempre he echado de menos y es el contagio profesional del VIH en el sector sanitario. Se ha escrito, por supuesto, pero el colectivo sanitario en el Día Mundial de la lucha contra el SIDA es la parte de la ecuación que no se ve, siendo como es parte esencial del engranaje en esta lucha que parece que estamos a pocos pasos de vencer.

No estamos hablando solo de personal sanitario súper especializado que solo trate con sujetos infecciosos, también nos referimos a aquel personal de atención primaria que está en primera línea de batalla encarando todo tipo de patologías entre las que se encuentran aquellas infecciosas que a día de hoy no tienen tratamiento curativo. Cuando un médico, enfermero, auxiliar, personal de limpieza, etc se contagia por la circunstancia que sea, pasa a ser uno mas de una estadística ciertamente decreciente en los países del mundo desarrollado. Cuando este tipo de personal no puede ejercer profesionalmente su profesión, se repone y ya está. Pero no debemos olvidar que gracias a la entrega de millones de personas en todo el planeta, que aun a sabiendas del riesgo que asumen, la epidemia se está venciendo y llegará el día que la infección por VIH pueda ser equiparable a cualquiera de las infecciones víricas con profilaxis y tratamiento eficaz.

En el artículo Conducta de riesgo: ser médico, se refleja la situación en la que se ven reflejadas muchas personas ligadas al ambiente sanitario. Una vez puesto en contacto con alguno de los fluidos del sujeto seropositivo en una situación catalogable como “arriesgada”, se ponen hoy día en marcha una serie de protocolos en los que hay dos situaciones principales a tener en cuenta. Una, es el tiempo que ha de pasar entre que ha habido contacto con el elemento infeccioso y se puede considerar sobrepasado el riesgo de contraer la infección. El otro elemento a tener en cuenta, sometido a recientes cambios en la protocolización del asunto es la terapia a seguir. Reflexionen ustedes, estimados lectores, de la lectura de estas líneas y del artículo enlazado, sobre el gran estudio efectuado en estos casos, signo indirecto del gran riesgo que corre el personal en contacto con este tipo de enfermos. No por minimizado y no publicitado, este riesgo es menor, por lo que nos gustaría dedicar estas líneas a todo aquel personal que en el ejercicio de su deber profesional, asume riesgos que pueden dar lugar a consecuencias bastante importantes en caso de materializarse.

En el actual desempeño laboral contra este tipo de enfermedades infecto contagiosas, es de justicia mencionar que cada vez las administraciones públicas o privadas, ponen mas medios para la prevención de riesgos laborales al respecto, pero hay un problema sobreañadido. Nos estamos refiriendo a que más de un 10% de los nuevos casos de VIH se producen por vía de transmisión desconocida, de modo que en este porcentaje de nuevos infectados, no se detectan las vías de riesgo tenidas habitualmente en cuenta y por tanto puede coger al personal sanitario de primera línea con la guardia bajada ante la falta de indicadores de riesgo y exponerse por relajación a un contagio.

No es objeto de esta reflexión compartida hoy la mención de la situación en que se trabaja en determinadas instalaciones cuando se trata con pacientes potencialmente infecto contagiosos. En artículos posteriores, se reflexionará al respecto. Solo se dedicarán en la presente entrada del blog, una última reflexión al respecto de materiales preventivos y protocolos de actuación en colectivos profesionales. En el ambiente sanitario, ciertamente se trata de un  tema muy tenido en cuenta por todo lo anteriormente mencionado, pero en los ambientes judiciales y/o policiales, ya hay menos concienciación e información. A nivel de médicos forenses y auxiliares de autopsia, existe un conocimiento profesional y una serie de medios a adoptar ante la presencia de un cadáver de estas características, pero a nivel de funcionarios judiciales y policiales, todavía existe cierto desconocimiento sobre medidas a tener en cuenta y en el caso de estos últimos ciertas carencias materiales que hacen algo mas arriesgada su profesión. En artículos venideros, es nuestra intención reflexionar sobre las medidas de protección personal de los distintos cuerpo policiales y de cómo en muchísimos casos se han de costear ellos mismos ante la falta de sensibilidad de todas las administraciones implicadas.

Esto es todo en el inicio de la semana, estimados lectores. Esperamos que sean felices. Gracias por estar ahí.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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Un comentario de “SIDA y los otros grupos de riesgo

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