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Esta semana desde nuestro blog de amplia-mente.com hemos abordado otros temas que son muy frecuentes desde nuestro foro de opinión, la patología forense y la psiquiatría forense.

En relación al primero del los grupos, hemos abordado dos temas puros de patología forense, en concreto las autopsias por hipotermia  y los casos de muerte súbita en relación a la epilepsia. En el artículo “Diagnóstico postmorten de hipotermia” destacábamos como la muerte por hipotermia, dadas las dificultades para su diagnóstico, era recogida de forma poco frecuente entre las causas de muerte. En este caso hacíamos un repaso a los últimos artículos científicos publicados en relación a estos casos y veíamos como no solo el examen macroscópico y microscópico es a veces suficiente para llegar al diagnóstico, sino que a veces debemos extender nuestros estudios a determinaciones bioquímicas (como es el caso de las determinaciones de glucosa, acetona, 3-beta-hidroxibutirato, alcohol isopropílico, ácidos grasos libres, adrenalina, hormona de crecimiento, hormona adrenocorticotrópica, hormona estimulante del tiroides, cortisol, calcio, magnesio, proteína C-reactiva y la procalcitonina, tanto en sangre como en orina, humor vítreo y en líquido pericárdico. Y en ocasiones ni aún así es suficiente para llegar al diagnóstico. También presentábamos el artículo en el que se recogían los criterios de las pruebas de imágen para poder apoyar este diagnóstico, en concreto la presencia en un TAC de la presencia de un aumento de la ocupación pulmonar por líquido de edema, la coagulación de la sangre en el corazón, la aorta torácica o la arteria pulmonar y se midió el volumen de orina en la vejiga. Con todo ello a veces no se puede llegar a un diagnóstico de certeza.

En el segundo de los post dedicados a la patología forense de esta semana, hablábamos de una entidad relativamente jóven, en cuanto a su definición, en concreto hablamos de “SUDEP, ¿se puede prevenir?” definida la SUDEP en 1997 como la muerte súbita, inesperada, con o sin testigos, no traumática y no por asfixia, en un paciente epiléptico, con o sin evidencia de que haya sufrido una crisis epiléptica al morir, en el que se haya descartado un estatus convulsivo como causa de muerte y en el que la autopsia no proporcione evidencia alguna de una causa anatómica o tóxica de la muerte. Por un lado recogíamos las características macroscópicas y microscópicas de estas muertes y la necesidad de descartar otras causas para llegar a establecer el diagnóstico cierto de dicho cuadro. Pero además hacíamos hincapié en la necesidad de hablar de esta posibilidad a los pacientes, para que estos tomaran conciencia sobre la necesidad de por un lado cumplir el tratamiento antiepiléptico y mantener un buen control de las crisis, la reducción del estrés y situaciones que lo puedan ocasionar, la participación en actividades físicas, la supervisión durante la noche, utilizando para ello monitores de convulsiones que pueden detectar movimientos u otros parámetros fisiológicos que induzcan a pensar en la presentación de una crisis y por último la correcta formación de la familia en las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y primeros auxilios, que puedan evitar la presentación de la muerte en estos sujetos.

En cuanto al bloque de psiquiatría forense, hablábamos de un cuadro también considerado joven, desde el punto de vista de su definición, aún más joven si cabe dado que aún no ha sido incluido en el DSM-V que pronto saldrá publicado en nuestro país, en concreto hablamos de “Adicciones y otros trastornos mentales. Hoy hablamos de patología dual“, una entidad que se constituye como un fenómeno emergente en los diagnósticos psiquiátricos y por extensión en las consultas de psiquiatría forense. Nos planteábamos en dicho artículo que nos encontramos ante una de esas situaciones en las que tenemos como Sociedad una oportunidad inmejorable para prevenir un fenómeno emergente de implicaciones multifactoriales a nivel social. Entendemos que es labor de las administraciones, poner medios de índole terapéutica temprana, para evitar que los casos de patología dual lleguen a ese punto de no retorno en los cuales la situación ya no tiene remedio. En numerosas ocasiones se ha alegado, que la Justicia, a pesar de ser necesaria e indispensable, no es rentable para la gran empresa que constituye el Estado.

En el segundo de los artículos de psiquiatría forense abordados esta semana, “Biomarcadores y psiquiatría“, nos hacíamos eco de la opinión vertida en el XII Curso de Actualización en Psiquiatría, celebrado en Vitoria (España) entre los días 6 y 8 de marzo de 2014, donde según el Dr. Miquel Bioque, del Hospital Clínico de Barcelona, al momento actual, existen mas de 270 marcadores sanguíneos en relación a la esquizofrenia. Lamenta el Dr. Bioque en su intervención, el desconocimiento general de los mismos  por parte de los psiquiatras, por lo que a efectos reales no son usados en la práctica diaria. Indudablemente, a nivel clínico supone un gran avance a fin de luchar contra al enfermedad mental, pero ¿imaginan el avance que supondría el uso de estas pruebas objetivas en diagnóstico de la enfermedad mental cuando interfiere en asuntos relacionados con la Justicia?. Sin duda, nos encontramos ante un futuro esperanzador en la evolución de la psiquiatría forense.

Por último, esta semana recogíamos un artículo de opinión sobre el famoso párrafo del Código penal acerca de los efectos de las sustancias psicoactivas en relación a la conducción de vehículos a motor, en el post “Bajo los efectos de…” hacíamos referencia a este párrafo aparecido en el mencionado Código penal. E insistíamos que tras la detección de cualquier sustancia potencialmente tóxica, deberá ser un médico el que tras un completo examen basado en anamnesis, exploración y pruebas complementarias, el que determine la influencia en la conducción, o como reza en el texto legal, “la conducción bajo los efectos de…” y no se deberían de dejar este diagnóstico en manos de aquellas personas que no tienen la formación suficiente para ello y que son los que actualmente lo están llevando a cabo.

Hasta aquí nuestro resumen semanal, seguimos preparando temas para la semana que viene, esperando que sean de su agrado. Desde amplia-mente.com le deseamos que pasen un feliz fin de semana.

Sebastián Díaz About Sebastián Díaz
Dr. Sebastián Díaz Ruiz, soy Medico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Me apasiona la Patología Forense. Experto Universitario en Metodología de Investigación en Drogodependencias. Miembro de la Sociedad Española de Patología Forense y de la Asociación de Médicos Forenses de Andalucia. Autor del libro “Manual de Tanatopraxia y Tanatoestética”. Pero ante todo, mi principal inquietud es la investigación y aprender cada día algo nuevo.

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