Morder la mano que te… cura

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Relación médico paciente

Relación médico paciente

Permitan, estimados lectores, esta pequeña licencia al cambiar ligeramente el dicho popular que dice “morder la mano que te da de comer”. Igual de absurdas son ambas afirmaciones, pero en el caso de aquella que da título al artículo de hoy, por desgracia se constituye en una dolorosa realidad que azota a las profesiones sanitarias. Hablamos hoy de las agresiones a médicos.

Biting the hand that heals you …

 

Allow, dear readers, this little license to slightly change the popular saying “bite the hand that feeds you.” Equally absurd are two statements, but in the case of this article’s title today, unfortunately it is a painful reality that plagues the health professions. We speak today of attacks on doctors.

El estudio, seguimiento y lucha contra las agresiones a médicos, comenzó hace cuatro años, tras la muerte en 2009 de la Dra. María Eugenia Moreno, a manos de un paciente cuando trabajaba en su puesto de residente en el centro de salud de Moratalla en Murcia. Tenía 34 años cuando pasó. El día 20 de marzo, se celebró el Día Nacional contra las Agresiones en el Ámbito Sanitario, momento en que la Organización Médica Colegial, aprovechó para presentar bajo el lema “Ante las agresiones a médicos, tolerancia cero”, los datos recogidos por el Observatorio de Agresiones  de la organización, referentes a las agresiones registradas durante el año 2013. 354 casos fueron los contabilizados frente a las 416 agresiones del 2012. Son un 15% menos, lo que a pesar de ser un dato esperanzador de cara al futuro, por cuanto atisba una tendencia decreciente, no nos parece suficiente. Como rezaba el slogan del acto, -tolerancia cero-, igualmente cero deberían ser los casos estudiados en las estadísticas de años venideros.

Pero no queremos expresar esta opinión como una crítica negativa. Muy al contrario, esta tendencia marcada, supone un hito a tener en cuenta en el trabajo del Observatorio. Sus labores coordinadoras para con los distintos agentes implicados como son las Administraciones implicadas, estamentos judiciales, policiales y médicos y sobretodo la Sociedad de base; hacen posible día a día, pasito a pasito, que la relación médico paciente discurra por el camino por el que debe ir.

Los doctores Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC; Serafín Romero, secretario general de la corporación, y José Alberto Becerra, coordinador del Observatorio Nacional de Agresiones, han sido los encargados de comunicar los datos pormenorizados al respecto (anteriormente enlazados). Peor no todo fueron frías exposiciones de cifras. En el acto, se hizo público un Manifiesto, instando a todos los agentes implicados a tomar las medidas necesarias para proteger a los facultativos y por tanto al sistema sanitario como lo entendemos hoy día. Y no es un tema baladí, pues el 89% de las agresiones se han dado en el ámbito público de la atención médica. No les cansaremos ofreciéndoles los fríos datos del estudio completo, pues se encuentra enlazado unas líneas mas arriba. Si nos gustaría mencionar que estos datos, sirvieron para presentar a la Defensora de Pueblo, Dª Soledad Becerril, una serie de quejas respecto a la disparidad de criterios a la hora de valorar este espinoso tema. El hecho de que el asunto sea conocido en unos órganos judiciales u otros, unas Comunidades Autónomas u otras o según suceda en el ámbito público o privado, marca enormemente la diferencia respecto al tratamiento dado al suceso.

Vemos, con cierta amargura, que ser médico en este país, no es garantía de igualdad de trato ante iguales circunstancias. Es cierto que aquellos tiempos de “todo por el paciente, pero sin el paciente…”, afortunadamente acabaron, pero una contusión facial por una bofetada, es la misma en Andalucía que en Asturias e igualmente duele (física y moralmente) tanto si se da en un centro de salud de la red sanitaria pública, como si se da en una consulta estrictamente privada. No es de recibo que se esté forzando a la profesión médica hacia una convergencia con las directrices europeas en cuanto a titulaciones, requisitos y derechos laborales y no se contabilice igual ese bofetón anteriormente mencionado, que paradójicamente, puede recibir el mismo facultativo en distinto lugar o ámbito y encontrarse defendidos por las instituciones de distinta manera. Desgraciadamente, y muy a pesar del colectivo médico, para ciertos asuntos sigue habiendo distintas clases dentro de los facultativos médicos, que propician una mayor vulnerabilidad al maltrato, del tipo que sea.

Esta ha sido la reflexión de hoy. Observarán, estimados lectores, que casi hemos comenzado la semana en el mismo tono de crítica con le que terminamos la semana anterior, pero es que desgraciadamente la actualidad social, nos impulsa a ello. Ojalá, en futuras entradas del blog, podamos compartir un tono algo mas amable.

Tengan un bien día.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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3 comentarios de “Morder la mano que te… cura

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