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La semana que hoy concluye en amplia-mente.com ha estado dedicada de artículos de patología forense, en tres de los artículos, y a la toxicología forense, a la que le hemos dedicado dos de las entradas.

En primer lugar, hacíamos referencia a un artículo que quedó pendiente la semana pasada, “Ébola a las puertas de nuestras casas” en el que hacíamos referencia a la reciente epidemia de infecciones por Virus Ébola que se está produciendo en África occidental y planteábamos la duda de que teníamos el foco de dicha contaminación a tan solo dos horas de avión de nuestro territorio. Esta semana dedicábamos otra de las entradas a este cuadro patológico, pero planteando que si llegaba hasta nuestro medio, que teníamos que hacer en caso de presentarse este tipo de cuadro patológico, en el post “Y si es Ébola, ¿qué hacemos?” nos hacíamos eco de la necesidad de incluir, según la legislación vigente en España, a los infectados por este virus entre las autopsias de alto riesgo dada su peligrosidad y su contagiosidad, y recogíamos las medidas de protección que teníamos que adoptar a la hora de trabajar ante estos cadáveres.

En otro de los artículos recogidos esta semana relacionados con la patología forense hablábamos de “Muertes naturales en la tercera edad“, en el cual traíamos a nuestro blog el artículo publicado en la Revista Española de Medicina Legal, Autopsias judiciales en personas mayores de 65 años, donde se hacía una recogida de datos sobre fallecimiento y causa de los mismos en las autopsias judiciales realizadas a personas mayores, entre los que se ha comprobado que el 72% de dichas autopsias resultaban como consecuencia de muertes naturales. Siendo estos datos obvios y previsibles, nos hacíamos la pregunta de porqué, si el Médico Forense es aquel que debe investigar toda muerte criminal o con sospecha de criminalidad, porqué había que seguir haciendo este altísimo número de autopsias a muertes naturales, en las que prácticamente desde el momento del levantamiento ya sospechamos que son naturales. Volvíamos a preguntarnos, en las circunstancias actuales, donde aún estamos intentando salir de una crisis económica tan profunda, ¿por qué seguimos gastando recursos innecesariamente?

Y el tercero de los artículos dedicados a la patología forense lo publicábamos ayer, en “Deporte si, pero con seguridad, por favor” volvíamos a tocar un tema reiterado en nuestro blog, en concreto la muerte súbita durante el deporte. Nos hacíamos eco del estudio de la Revista Española de Cardiología titulado Utilidad del ecocardiograma en la revisión preparticipativa de deportistas de competición,en el que con una prueba tan sencilla, de tan bajo coste y no invasiva como es el Ecocardiograma, se detectaron 203 alteraciones cardiológicas y en 4 casos se les aconsejó no volver a realizar la práctica deportiva dado el alto riesgo de muerte súbita durante la misma. Como siempre alentábamos a las autoridades pertinentes y a los clubes deportivos a extender la práctica de esta exploración clínica para evitar llegar a presenciar de nuevo las trágicas imágenes de deportistas sufriendo colapsos durante el deporte.

En cuanto a los artículos dedicados a la toxicología forense recogíamos dos sustancias de las que se pueden decir que están normalizadas en nuestra sociedad y sin embargo en los artículos presentados veíamos como no están exentas de riesgo su utilización y no son tan inocuos como en un primera instancia podría pensarse. En primer lugar nos referíamos al cannabis, “Ahora si, definitivamente dañino“, donde según un estudio publicado en Negative dimension in psychiatry. Amotivational syndrome as a paradigm of negative symptoms in substancie abuse, donde se hace referencia al Síndrome amotivacional asociado al consumo de esta sustancia y como se ha podido comprobar que dicho cuadro podría verse motivado por un cambio de la matriz neuronal del núcleo accumbens, con cambios en la arborización dendrítica neuronal que ocasionan alteraciones morfológicas de los circuitos cerebrales de recompensa. Este daño de la zona, implica básicamente una disfunción dopaminérgica, que además es común a la depleción dopaminérgica que se dan en otros tipos de adicciones, lo que podría derivar en un concepto de adicción como entidad clínica metabólica única. Este menoscabo dopaminérgico provocado, da lugar a una incapacidad del sujeto para la obtención de las recompensas que normalmente obtendría en los mas variados actos de la vida cotidiana.

Y en segundo lugar nos referíamos al alcohol etílico, al que otras veces hemos hecho referencia en este blog, en la entrada “Del alcohol y otras mentiras” volvíamos a incidir en los daños y los perjuicios socio-económico y sanitarios que ocasiona un consumo excesivo del alcohol etílico, reflejado en la sociedad actual en el modo de beber de los jóvenes, de forma impulsiva y sin control, beber por beber, y como esta forma de consumo no está exenta de daño, ya que en el artículo Alcohol-Related Brain Damage in Humans investigadores europeos, entre los que se incluyen algunos investigadores del Instituto de Medicina Legal del País Vasco, han detectado daños en la acetilación de tubulina-α en los alcohólicos y un aumento significativo en los niveles de la proteína isoaspartil-metiltransferasa, la enzima que desencadena la reparación de daños del isoaspartato in vivo. Así mismo se detecta una reducción de la actividad del proteosoma en los alcohólicos. Se aprecia la pérdida significativa de tubulinas citosólicas α-y β en el núcleo caudado, en el hipocampo y en el cerebelo, pero a diferentes niveles, todo ello indicativo de la susceptibilidad regional del cerebro a los daños relacionados con el alcohol. Conjuntamente, todos estos cambios en las proteínas encefálicas proporcionan una base molecular para explicar algunas de las anomalías neuronales y de comportamiento atribuidas a los alcohólicos. Por tanto nos plantábamos de nuevo la necesidad de EDUCAR a nuestros niños y jóvenes en la responsabilidad del consumo y en saber decir NO en determinados momentos.

Hasta aquí nuestro resumen, esperamos que la semana que viene atraigamos vuestra atención como hasta ahora. Buen fin de semana.

Sebastián Díaz About Sebastián Díaz
Dr. Sebastián Díaz Ruiz, soy Medico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Me apasiona la Patología Forense. Experto Universitario en Metodología de Investigación en Drogodependencias. Miembro de la Sociedad Española de Patología Forense y de la Asociación de Médicos Forenses de Andalucia. Autor del libro “Manual de Tanatopraxia y Tanatoestética”. Pero ante todo, mi principal inquietud es la investigación y aprender cada día algo nuevo.

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