¿Mal uso, o mal diseño del sistema sanitario?

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Dr. Rodríguez Sendín, presidente de la OMC

Dr. Rodríguez Sendín, presidente de la OMC

Intensa ha sido la polvareda generada por las declaraciones de Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC) en su intervención en el foro de la Nueva Economía.

La tesis que sostiene el presidente de la entidad que integra todos los colegios de médicos de España y que han generado la polémica a pie de calle es que el mal uso de la sanidad, debe ser castigado y propone una sanción económica a los usuarios que abusen del sistema. Permanencias en las listas de espera, incluso una vez atendidos, la duplicación intencional de las listas en dos comunidades autónomas a fin de “usar” el turno de la comunidad que mas convenga, o la asistencia a urgencias en lugar de  la atención primaria para saltar las listas de espera, son algunas de las prácticas que Rodríguez Sendín propone como conductas sancionables.

Wrong use or poor design of the health system?

Intense controversy has been generated by the statements of Juan Jose Rodriguez Sendín, president of the Medical College (OMC) in his speech at the forum of the New Economy.
The thesis argues that the president of the organization that integrates all medical colleges in Spain and have generated controversy on the street is that the misuse of health, should be punished and proposes an economic sanction users who abuse system. Stays in waiting lists, even once attended, intentional duplication of lists into two regions in order to “use” the shift to more appropriate community or emergency assistance rather than to primary care for jump waiting lists are some of the practices that Rodriguez Sendín proposed as punishable behaviors.

Hace años, muchos, que los expertos en gestión sanitaria por un lado y los especialistas en medicina preventiva por otro, vienen alertando de la inversión de la pirámide que supone la puerta de entrada al sistema sanitario. En un supuesto ideal, la base la debe constituir la atención primaria, dando entrada a la atención especializada en aquellos casos en los que realmente se necesite  y encima de todo ello se sitúa la atención urgente como recurso minoritario y exclusivamente dedicado a aquellos casos en los que la emergencia del caso requiera un trato directo de la patología.

A efectos reales, la pirámide se encuentra invertida, de modo que su vértice (la parte mas estrecha del organigrama), se encuentra como puerta de entrada y este no es otro que la vía de urgencias. Está claro, que un uso de este tipo es claramente ineficiente y costoso, pero ¿es este uso viciado del sistema sanitario fruto de la picaresca del usuario, o por el contrario se debe a un fallo en la estructura de diseño o explotación del sistema sanitario?.

Lanzamos esta reflexión, porque realmente no lo tenemos claro del todo. Según el presidente de la Organización Medica Colegial, el tema es claro. La culpa es del paciente “abusador”, ya que propone un sistema represivo contra este tipo de prácticas. Creemos que no es tan sencillo y que a pesar de que el foro anteriormente mencionado se mostró contrario al copago en sanidad, esta medida coercitiva, no es mas que un renombrado o una reconceptualización del copago encaminada a cargar sobre el usuario ciertos fallos no achacables en exclusividad al mismo.

Son varias las cuestiones que “chirrían” en las afirmaciones del presidente de la entidad colegial. La primera y mas obvia, es el inoportuno momento a la hora de emitirlas. La situación de uso y abuso del sistema es un mal endémico del propio sistema y por tanto viene de bastante antiguo. Tan antiguo como las épocas de bonanza económica en las que había recursos económicos a dedicar tanto por la administración, para afrontar cambios estructurales que encauzaran el mal uso del sistema sanitario, como recursos por parte de los usuarios para no tener que preocuparse de “buscarse la vida” respecto a su salud. Hoy, nos encontramos en una situación de emergencia social con millones de desempleados que están viendo como los recortes económicos en la sanidad pública están retrasando determinados procedimientos diagnósticos y terapéuticos y esa situación no es comprendida por alguien que está enfermo y busca desesperadamente una solución a sus males. Además, se da la circunstancia de la pérdida del derecho a la sanidad de ciertos individuos que recurren a la urgencia como única vía de asistencia sanitaria y que retrasan el uso del resto a usuarios a las verdaderas urgencias. Vemos aquí un circulo vicioso que se pretende achacar en exclusividad al usuario.

Creemos, que conceptualmente, el Dr. Rodríguez Sendín lleva razón en pedir cambios en el uso del sistema sanitario, pero no podemos estar de acuerdo en el colectivo sobre el que pretende cargar la responsabilidad de este mal uso. Los enormes avances en la ciencia médica y sobre todo su  velocidad, hacen que sea el propio sistema sanitario basado en la atención primaria (excelente a nuestro parecer) el que se colapse administrativamente, de modo que el acceso a cierto tipo de pruebas diagnósticas esté exclusivamente diseñado para que sea prescrito por la medicina especializada, cuando tenemos excelentes especialistas en medicina de familia que están perfectamente capacitados para la prescripción de determinadas pruebas diagnósticas y ahorrar el primer paso que en el momento actual, indefectiblemente pasa por un primer acercamiento al médico especialista que en a día de hoy se ve desbordado pues se tiene que ocupar del diagnostico y del tratamiento, enlenteciendo el sistema y alargando las listas de espera y por consiguiente fomentando la picaresca del usuario. Dejemos trabajar a los facultativos de atención primaria con todos los elementos necesarios, para que aquellos casos en los que realmente sea necesario el concurso del especialista sean atendidos en un tiempo razonable. El problema, es que en la actualidad, la hipotética base de la pirámide, la atención primaria, tiene una base muy ancha (como debe ser), pero los accesos al siguiente nivel, la atención especializada, son estrechísimos y se constituyen el verdaderos cuellos de botella. ¿Qué hace el usuario desesperado?, pues subirse al ascensor que suponen las urgencias y así llega antes a la zona alta de la pirámide de la asistencia sanitaria.

¿Es culpable el usuario o el sistema? ¿Se debe reprimir ahora, o se debió readaptar a las circunstancias científicas actuales en épocas de bonanza económica? Juzguen ustedes, estimados lectores.

Tengan un buen día.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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