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La muerte fue una temática muy importante en lo que se refiere a las publicaciones del blog esta semana. En realidad los tres artículos tenían relación con la misma, dos de una manera directa y el restante, dedicado a la toxicología, tenía como hilo conductor las muertes en accidentes de tráfico.

Comenzamos publicando una reflexión basada en una noticia que en su momento constituía una reflexión sobre una noticia de actualidad como fue el traslado de los restos no identificados de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center de Nueva York. En 11-S, ¿cuándo se debe cerrar la investigación? Comentábamos como desde hace una semana, estos restos descansan en un museo excavado en la roca sobre la que asentaban los cimientos de los edificios destruidos como homenaje del pueblo de Nueva York a las víctimas. Descansarán allí, hasta que los avances de la ciencia hagan posible nuevos análisis para su identificación. A modo de túmulo invertido (se ha excavado un sótano en la roca expresamente), se permitirá a los familiares honrar la memoria de los suyos a la espera de la posibilidad de análisis. No obstante, a pesar de todo, algunos familiares han mostrado su malestar porque consideran este traslado un cierre en falso de los investigación. Aun si así fuera, nos planteábamos cual es el momento idóneo para interrumpir un investigación que parece no llegar a ningún sitio.

Cambiando de registro, pero tambien en relación con la muerte y el stress, pero en esta ocasión el stress cotidiano, reflexionábamos para cerrar la semana de publicaciones en El stress lleva a una muerte prematura. En el saber popular, desde antiguo se han relacionado las alteraciones de la salud con los actuales modos de vida estresantes, pero hoy día, podemos afirmarlo de una manera motivada y científica. Un estudio de cohortes elaborado por el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Copenhague así lo concluye. Relaciones sociales de todo tipo (hijos, pareja, otros familiares, amigos y vecinos), cuando se constituyen como una fuente de tensión, dan lugar a una serie de alteraciones de la salud. Igualmente se contemplaban alteraciones sociales en el terreno laboral. Es un buen punto de partida para estudiar como ciertos cuadros como la hipertensión arterial, las coronariopatías o las neoplasias pueden ser producidas o al menos influidas por el stress.

El artículo restante por incluir en el resumen semanal, fue Drogas, alcohol y accidentes de tráfico. La reflexión en este caso, fue provocada por la publicación de la Memoria del 2013 sobre víctimas mortales en accidentes de tráfico del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. En esta publicación, se reseñaba que el 43,09% de los conductores fallecidos en accidente de tráfico, iban bajo los efectos de alcohol, drogas u otras sustancias psicotrópicas como psicofármacos. En el caso de los atropellos, el 23% del total de fallecidos por esta causa tambien iban bajo la influencia de estas sustancias. Ciertamente, son unas cifras casi escandalosas. Tengamos en cuenta que estamos hablando de casi la mitad de fallecidos, por lo que teniendo en cuenta que se trata de un factor totalmente voluntario por parte del conductor, no se nos ocurre otra solución al tema que una verdadera campaña de educación. Está claro, teniendo en cuenta que las cifras han disminuido ligeramente respecto a los últimos años, que  las campañas de concienciación emprendidas han podido tener algo que ver en ello, pero pensamos que no será hasta que se produzcan verdaderas campañas educativas en las que se aleccione a la población sobre los mecanismos fisiopatológicos (en lenguaje comprensible para la población, por supuesto) acaecidos tras el consumo de sustancias psicotrópicas, no se producirá una verdadera concienciación. Tengamos en cuenta, que las consecuencias de los accidentes, ya son conocidas por todos los conductores. El problema es que aun continúan actitudes del estilo de “yo controlo…” o “si, pero a mi no me hace tanto efecto”. Si el consumidor de estas sustancias conociera lo que verdaderamente pasa en su interior, ya no podría moralmente esgrimir esos argumentos y por tanto la conducta irresponsable no se podría achacar al desconocimiento.

Eso ha sido todo, la semana que viene traeremos mas contenidos médicos en relación a la actualidad informativa y/o científica.

Tengan un buen fin de semana.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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