Lo que debemos a nuestros ancianos

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Anciano

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Veíamos en la última entrada, “No vacunar a nuestros niños”, ¿una moda o un problema?, como determinadas corrientes o tendencias de opinión, no siempre bien fundamentadas científicamente, puede dejar desprotegido a un grupo poblacional especialmente vulnerable como son los niños en este caso.

Hoy, volveremos a tratar la vulnerabilidad de otro grupo social necesitado de protección. En este caso nos vamos al otro extremo de la vida. Trataremos nuevamente sobre maltrato a personas mayores.

What we must to our seniors

We saw in the last entry, “Not to vaccinate our children”, a trend or a problem?, as certain trends of opinion, not always scientifically tested, it can leave it unprotected to a population group especially weak as are children in this case.

Today, we will discuss the vulnerability of another social group in need of protection. In this case we are going to the other end of life. We will try again on elder abuse.

Y es que no es, y no será, la primera vez que toquemos tan delicado asunto. El maltrato al anciano, conceptualmente es siempre igual, es decir, una situación de abuso de la parte dominante del binomio sobre el eslabón débil de la cadena, que claramente es la persona que en el tramo final de su vida, ve como en la mejor de las ocasiones las fuerzas físicas y las enfermedades asociadas a la edad hacen mella en el vigor y la determinación para enfrentar situaciones adversas. Desgraciadamente, en muchas ocasiones, además del declive físico nos encontramos el añadido de un incipiente (o franco en otras ocasiones) deterioro cognitivo, lo que hace que nuestro mayor se encuentre a merced de la buena voluntad de su cuidador. ¿Que pasa cuando esta buena voluntad no es tal?.

Is not the first time you touch this delicate matter. The elder abuse, conceptually it is always the same, that is to say, a situation of abuse of the dominant party of the binomial on the weak link in the chain, which clearly is the person that in the final stretch of his life, looks like the best of the times the physical forces and the diseases associated with the age make an impression on the force and the determination to deal with adverse situations. Unfortunately, on many occasions, in addition to the physical decline we are the addition of an incipient (or advanced in other occasions) cognitive impairment, what makes our greatest should be at the mercy of the goodwill of your caregiver. What happens when this goodwill is not such?.

En los tiempos que corren, los ritmos de vida actuales marcan unas pautas y necesidades laborales que en la mayoría de los casos todos los miembros de la familia deban trabajar fuera de casa, o al menos la mayoría de ellos. En estos casos, las familias de estos ancianos necesitados de cuidados y protección tienen que recurrir a la ayuda de terceras personas o incluso de familiares no empleados por cuenta ajena cuya idea del ejercicio laboral no pasa precisamente por cuidar a la persona mayor que ahora necesita de nuestra atención.

In times like these, the rhythms of life current set standards and labor needs that in most cases all members of the family have to work outside the home, or at least most of them. In these cases, the families of these seniors in need of care and protection have to resort to the help of third persons or even family members not employed persons whose idea of exercise does not labor to take care of the elderly person who now needs our attention.

¿Qué pasa de puertas para adentro una vez el cuidador queda a solas con el anciano? Afortunadamente, queremos pensar que esta persona mayor estará bien cuidada por la persona a la que confiamos tales cuidados, pero ¿estamos seguros de ello?

What happens behind closed doors once the caregiver is left alone with the elderly? Fortunately, we’d like to think that this person will be well looked after by the person to whom we trust such care, but are we sure of this?

Traemos por esa razón una interesante entrada de la web qmayor.com, titulada ”Aprende a reconocer los signos de abuso a las personas mayores: ¡protégelas!” En la que se ofrecen una serie de signos  compatibles con un posible abuso físico, emocional, financiero así como aquellos derivados del abandono.

For that reason we bring an interesting entry on the web qmayor.com, entitled “Learn to recognize the signs of abuse to the elderly: protect them!” which offer a series of signs consistent in a possible physical abuse, emotional, financial as those resulting from the abandonment.

Evidentemente, son señales de alarma, que tan solo nos pondrán en aviso de que algo no va bien. La afirmación de que el anciano está siento maltratado, se podrá efectuar solo tras un examen minucioso del posible origen de estas alteraciones. Una batería de lesiones, alteraciones en objetos, ropa o vivienda, o signos de abandono; pueden servir para poner sobre aviso a familiares y allegado y que a su vez pongan en marcha la maquinaria social y judicial para subsanar la situación.

Obviously, these are signs of alarm, that only will bring us to notice that something is not right. The assertion that the elder is feel mistreated, can be carried out only after a thorough review of the possible origin of these alterations. A battery of injuries, alterations in objects, clothing or housing, or signs of abandonment; can serve to alert family and friend and that in turn implement the social and judicial machinery to remedy the situation.

En el imaginario colectivo, está la imagen de que este tipo de situaciones se pueden dar las en instituciones de dudoso origen y calidad ética. El trabajo “El maltrato a personas mayores en el ámbito familiar. Aproximación a la situación en Málaga (España), lugar de origen del blog amplia-mente.com, viene a demostrar como este tipo de situaciones disruptivas se dan con frecuencia en el ámbito privado del hogar.

In the collective imaginary, is the image that this type of situations can be given in the institutions of dubious origin and non ethical quality. The work “Maltreatment to elderly people in the family context. Approach to the situation in Malaga (Spain), place of origin of blog amplia-mente.com, comes to demonstrate how this type of disruptive situations often occur in the private sphere of the home.

No nos cansaremos de repetirlo. Tenemos una deuda material y sobre todo moral con nuestros mayores. Desde el punto de vista de un médico forense generalista a pie de calle, se aprecia con tristeza como a veces (demasiadas para nuestro gusto), aquellas herramientas que otorga el Derecho Civil (escribimos desde España) para la protección de los más vulnerables como son las autorizaciones de internamiento involuntario o las demandas de incapacidad civil, son usadas para “aparcar a nuestros viejos” una vez ya no nos sirven. Esto nos parece ruin, injusto e indigno. Al respecto, incluso hemos podido observar como a menos de veinticuatro horas de la publicación de estas líneas, el propio Papa Francisco ha manifestado, siempre dentro de la línea argumental propia de la iglesia católica que “abandonar a los mayores en la residencia es pecado mortal”. Podemos ser creyentes o no, practicantes de esta o cualquier religión o no, pero conceptualmente sus palabras son de una rotundidad aplastante. No podemos abandonar a nuestros ascendientes, por abandono en residencias o por negligencia o dolo malintencionado en sus cuidados. Así de simple, estimados lectores.

We will not tire of repeating it. We owe a debt material and above all moral with our elders. From the point of view of a forensic physician, can be seen with sadness as at times (too many for our taste), those tools that gives the Civil Law (we write from Spain) for the protection of the most vulnerable as are the authorizations of involuntary commitment or the demands of civil disability, are used to “park to our old” once no longer serve us. This seems to us unworthy, unfair and unworthy. In this regard, we have even been able to observe how to less than twenty-four hours of the publication of these lines, the Pope Francisco has said, always within the storyline of the catholic church itself that “leave to the elderly of the residence is mortal sin”. We will be able to be believers or not, practitioners of this or any religion or not, but their words are conceptually of emphatic overwhelming. We must not abandon our ancestors, by abandonment in residences or by negligence or malicious intent in their care. That simple, dear readers.

With the reflection today, after a series of articles devoted to drugs of abuse, that apparently troubled by some of our readers more educated on the subject, for the simplicity of the language used, as we understand that the disclosure of the forensic medicine has to be for all (from the doctor more winner until the user simple that has not had the good fortune to receive the best of these instructions); we said good-bye until next week.

Have a great weekend.

Con la reflexión de hoy, tras una serie de artículos dedicados a las drogas de abuso, que al parecer ha turbado a algunos de nuestros lectores más instruidos en el tema, por la simplicidad del lenguaje utilizado, pues entendemos que la divulgación de la medicina legal ha de ser para todos (desde el doctor más laureado hasta el usuario de a pie que no ha tenido la fortuna de recibir la mejor de las instrucciones); nos despedimos hasta la semana que viene.

Tengan un buen fin de semana.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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Un comentario de “Lo que debemos a nuestros ancianos

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