¿Quién controla al que controla?

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Vacuna de un bebé

Vacuna de un bebé

Amplia-mente.com comenzó su andadura en la gran plaza que supone Internet, como un foro de transmisión de inquietudes y nuevas publicaciones en relación a la medicina legal, que es la ocupación profesional de sus autores. Rápidamente nos dimos cuenta que la interacción con nuestros lectores y la propia naturaleza multidisciplinar de nuestros quehaceres laborales, nos hizo derivar hacia otras temáticas en relación con la medicina como disciplina inmersa en la vida de las personas. No podemos dejar de tener en cuenta que ya Aristóteles definió al Hombre como un animal social. La medicina no es, ni puede ser ajena a la sociedad.

Hoy, a pesar del indudable trasfondo médico y por tanto científico del tema a abordar, trataremos un asunto que va a generar un debate que a pie de calle se tornará agrio en determinadas ocasiones y en el que lamentablemente, y por desgracia como en otras ocasiones, intervendrá la ceguera ideológica de muchos, gracias a la cual unos pocos conseguirán contravenir toda lógica científica en relación a importantes cuestiones de salud pública.

Volvemos a hablar de vacunas.

Y decimos que volvemos, porque a pesar de no ser uno de los temas mas tratados en el blog, si que hemos escrito al respecto. En ¿Por qué no hay vacunas de la varicela en las farmacias?, hace ya año y medio ya alertábamos de un desabastecimiento obligado a instancias del Ministerio de Sanidad de España en contra de la opinión científica del grueso de pediatras españoles. ¿Igualdad?, meses después ya incluía en la carencia la vacuna contra el meningococo B por motivos similares.

Desgraciadamente la medicina de despacho, tan alejada del pulso de la calle, hace que estos días sea actualidad nuevamente la perplejidad de la comunidad de pediatras de atención primaria ante la postura ministerial sobre el abastecimiento de vacunas contra la meningitis B.

El ministro de Sanidad, Política Social e Igualdad del Gobierno de España, D. Alfonso Alonso, en el contexto de la campaña electoral que vive nuestro país estos días, ha manifestado en Zamora que la administración de la vacuna contra el meningococo B está garantizada para todos los grupos de riesgo si se produce un brote de la enfermedad, pero a través de la dispensación hospitalaria.

Evidentemente, los pediatras que a diario tratan con los millones de niños de este país desde la atención primaria en los centros de salud y no a nivel teórico desde los despachos de la Agencia Española del Medicamento; han solicitado que la vacuna sea incluida en el calendario vacunal en base a su contrastada eficacia y a la seriedad de las consecuencias del contagio de esta enfermedad donde no podemos olvidar que casi un 15% de los enfermos fallecen y de aquellos que sobreviven un 20% padecerán serias secuelas.

El mismo día de publicación de esta entrada del blog, la propia Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria facilita en su portal web un comunicado en el que Los pediatras de Atención Primaria rebaten la postura del Ministro de Sanidad sobre la vacuna del meningococo B. Es importante insistir de que no estamos hablando de una asociación de padres y madres de niños o de un grupo de opinión cualquiera. Nos estamos refiriendo a una comunidad de licenciados, graduados y doctores en medicina especializados en la atención primaria pediátrica, por lo que además de su excelente formación académica, son el caballo de batalla de los médicos de este país a la hora de sumergir la medicina real en la realidad social y científica.

Los argumentos ofrecidos por este colectivo médico (médicos reales, no burócratas) además de apoyados por argumentos científicos que igual escapan de la capacidad científica de los responsables políticos obligados a velar por el bienestar social, se basan en un sentido común aplastante. Seguridad de la vacuna una vez superada la fase de experimentación y los controles oportunos, disposición de los padres a sufragar los gastos ante la eventual negativa a ser financiada por el Sistema Nacional de Seguridad Social, la segregación ministerial de pediatras de primera linea (hospitalarios) que si la recetarían llegado el caso, frente a los de segunda linea (atención primaria) que no pueden recetarla al no existir una posibilidad real de dispensación al público que la reclame, o el hecho de que en muchos países de nuestro entorno de la Unión Europea a la que parece que pertenecemos para sufragar los gastos comunitarios pero no para disfrutar de su estado del bienestar; pueden parecer argumentos menores que ustedes mismos, estimados lectores, estarán de acuerdo en que ya por si mismos justificarían la llegada del producto a las farmacias españolas para una correcta y adecuada prescripción por parte de quien sabe mas en este país de patología infantil, que son nuestros pediatras.

Queremos tratar aparte otros dos argumentos esgrimidos alegremente por el Sr. Ministro.

Sr. Alonso, cuando usted menciona que se garantizará la llegada de la vacuna a todos los grupos de riesgo, desconocemos si ha sido informado que TODOS los niños tienen riesgo de padecer esta enfermedad y el riesgo de muerte o consecuencias secuelares es altísimo una vez contraída. Como médicos, no podemos consentir que nadie nos contra argumente que el porcentaje de muertes sea bajo, bajísimo o desconocido. En un país que aspira a pertenecer al primer mundo e integrante de la todo poderosa Unión Europea, la muerte de un solo niño por dejadez o incompetencia institucional ya son demasiadas muertes. Indudablemente, la medicina no es una ciencia exacta en la que el “todo” o el “nada” no existen, pero no nos alcanza a comprender como habría que decirles a unos padres que su hijo o hija ha muerto porque alguien desde el ministerio consideró que no era necesario vacunar en contra del consenso de las sociedades científicas garantes del correcto estado de salud de los pacientes en edad pediátrica.

Otro punto que nos encantaría explicarle el Sr. Ministro, en que los pediatras españoles hacen hincapié que parece no haber entendido del todo el ministerio es el concepto de profilaxis. En las manifestaciones del Sr. Alonso, garantiza que la vacuna llegaría a la población en caso de brote epidémico. Sr. Ministro, es precisamente ese brote epidémico, con todo su gasto personal y material (que tanto preocupa a los encargados de nuestra convergencia con Europa, al parecer) el que se evita administrando la vacuna. En caso de ser contraída la enfermedad, ya no es la vacuna la encargada de paliar las consecuencias del meningococo B, sino la profilaxis de los contactos próximos al enfermo y por supuesto el tratamiento del propio paciente. ¿Qué sentido tiene la liberalización de la vacuna en estos casos? Es posible que aquellos padres que escucharan sus declaraciones en Zamora quedasen momentáneamente mas tranquilos con sus palabras, pero ¿duda usted de que no han preguntado o van a preguntar a su pediatra de cabecera (aquellos que usted desoye) sobre la realidad de la cuestión? Evidentemente, la población busca y encuentra la realidad.

¿Qué consecuencias tiene esta situación? Un verdadero éxodo de padres preocupados por la salud de sus hijos, como no puede ser de otra manera, buscando y comprando la vacuna en Portugal o Andorra. ¿Eso no se parece al estraperlo que vivió su época dorada en la autarquía de la postguerra civil española? ¿Duda usted, Sr, ministro, que en la era de la información, un padre responsable no va a creer al pediatra que controla a sus hijos desde su nacimiento y va a poner todos los medios a su alcance para garantizar la salud de sus hijos?

Señores burócratas del ministerio de Sanidad de España; desconocemos si realmente están interesados en la salud de la población a la que prometieron servir al aceptar su cargo. Les proponemos otro cálculo muy acorde con la actividad de gestión exclusivamente económica que parecen ejercer. A casi cien euros la dosis de la vacuna del meningococo B, ¿Se han planteado los fondos que están dejando de recaudar, pues el desembolso se está realizando en los países de nuestro entorno? y ¿existe un cálculo del coste que supone las consecuencias de este tipo de enfermedades, una vez hay que asumir por parte de la Seguridad Social las secuelas que generan? Igual este tipo de argumento si es interesante desde el punto de vista ministerial.

Estimados lectores, sentimos el tono amargo que hoy rebosa desde casi todas las líneas del presente artículo, pero la carencia de argumentos válidos ante una situación abordable antes de su inicio, no puede sino entristecer a alguien que además de médico que vive con pasión su profesión, es padre y ciudadano que confía su bienestar a quien no demuestra con acciones como las que tratamos hoy, ser merecedor de esta confianza.

Por razones obvias, mezcla de vergüenza e impotencia para explicar una situación tan absurda a residentes de otros países donde la vacuna en el peor de los casos está a disposición de quien pueda pagarla, este artículo no será traducido al inglés.

Tengan un buen fin de semana.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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Un comentario de “¿Quién controla al que controla?

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