AMPLIANDO EL VERANO XII: SPICE: UN MAL CONDIMENTO A LAS FIESTAS JUVENILES

Share Button
Playa paradisiaca

Playa paradisiaca

Estimados lectores, ha llegado el verano a amplia-mente.com, dado que en esta época la publicación de artículos científicos disminuye considerablemente y dado que los autores de este blog, como todo el mundo se merece un descanso veraniego, este año hemos decidido publicar artículos que ya han sido publicados en nuestro blog en el pasado, para hacer hincapié en algunos temas ya tratados. Hoy, al hilo de la La policía de Nueva York alerta sobre la marihuana sintética sobre una “nueva” droga en sus calles; volveremos a publicar un artículo en el que ya en 2013 avisabamos sobre el uso de un cannabinoide sintético que al parecer se empieza a tomar en consideración el “la ciudad que nunca duerme”. Hablaremos de nuevo sobre el Spice.

SPICE: A BAD CONDIMENT IN YOUTH PARTIES

A finales de septiembre, escribíamos uno de los artículos mas leídos de la breve historia de amplia-mente.com. Esta exitosa entrada de nuestro blog, se tituló Las 6 drogas emergentes de moda entre los jóvenes. En el artículo, se hablaba de una serie de productos que se están introduciendo en mercado de las sustancias psicotrópicas y/o estupefacientes, en muchos casos vendidas legalmente como sustancias naturales en grow shops (tiendas de cultivo de marihuana) aprovechando el desconocimiento inicial sobre la composición y efectos de estos productos. Una de las seis drogas emergentes que mas penetración está teniendo en el mercado de sustancias alternativas a las drogas tradicionales es el SPICE. Nuestra reseña en el artículo, fue la siguiente:

 “Spice” o cannabinoides sintéticostraducido al español como especias, son una mezcla de hierbas (hasta 14 diferentes se han descrito en una misma preparación) con efectos psicotrópicos, “mejorados” químicamente, de las que se desconocen en la mayoría de estas sustancias sus efectos farmacocinéticos o farmacodinámicos y sus efectos tóxicos. Además de las hierbas mencionadas, la preocupación clínica existente viene determinada tras constatarse la presencia en su composición de cannabinoides sintéticos, añadidos de forma deliberada, mucho más potentes que el tetrahidrocannabinol (THC), de las familias de los dibenzopiranos (HU-210), aminoalkil indoles (JWH-018, JWH-073, JWH-398,  JWH-250, y de los ciclohexilfenoles (CP 47,497 y el homólogo C8 del CP 47,497).

Traemos este producto de nuevo a nuestras lineas por la noticia de la que se hacían eco casi todos los medios de comunicación hace menos de veinticuatro horas sobre la incautación  de 449 sobre de Spice en una operación conjunta de los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona. La investigación se inició después de que la Agencia de Salud Pública de Barcelona advirtiera de un incremento de casos de personas drogodependientes que estaban adquiriendo una sustancia en un local de semillas y utensilios para el cultivo de marihuana situado en Poble Sec.

El spice es un producto complejo, compuesto por una mezcla variable de hierbas entre las que se introducen una serie de cannabinoides sintéticos que lo dotan de unas propiedades psicotrópicas muy apreciadas por sus consumidores, que lo son pensando en su acercamiento a la sustancia en que están consumiendo una sustancia mas o menos “inocua” por el carácter natural e sus componentes. Uno de los grandes problemas de este producto, es que oficialmente no se sabe con seguridad lo que hay dentro de las bolsitas comercializadas (o si todas las unidades tienen la misma composición). Tiene como factor común, la presencia de cannabinoides sintéticos, pero además la adicción de elementos químicos desconocidos. Incluso los nombres reflejados en las bolsas es variable. Así, nos podremos encontrar bolsitas con Spice etiquetadas como K2, Genio, Fuego de Yucatán, Krypto del Rey, Señor Buena Gente, Magia Roja, Medicina de Arándano, Súper Mofeta, Marihuana sintética,  Llamarada solar, Fake weedSkunk, Yucatan Fire, Diamond, o Moon Rocks.

Es un producto, como todas las sustancias psicotrópicas y/o estupefacientes peligroso. En el caso que nos ocupa, la peligrosidad viene establecida por una doble vía. Existe un evidente riesgo en su consumo que es inherente a su naturaleza. Su uso, provoca alteraciones del ritmo cardiaco, de la presión arterial, vómitos, temblores, ansiedad o agitación. Pero lo peor, es que pueden llegar a inducir episodios psicóticos de índole esquizofrénica o bipolar, o poner de manifiesto abiertamente  algún proceso psicótico larvado que pudiera padecer el consumidor. N en vano, precisamente por estos cambio de comportamiento tan llamativo, se está denominando en Estado Unido con la “droga zombi”, ya que se han observado casos en los que tras su consumo, se producen episodios de lesiones o autogestiones por mordisco como estas criaturas de ficción tan de moda últimamente por series como “The Walking Dead”. Vease este interesante artículo publicado en la revista Human Psychopharmacology: Clinical and Experimental  titulado “Spiceophrenia”: a systematic overview of “Spice”-related psychopathological issues and a case report (Papanti, D., Schifano, F., Botteon, G., Bertossi, F., Mannix, J., Vidoni, D., Impagnatiello, M., Pascolo-Fabrici, E. and Bonavigo, T. (2013), “Spiceophrenia”: a systematic overview of “Spice”-related psychopathological issues and a case report. Hum. Psychopharmacol. Clin. Exp., 28: 379–389. doi: 10.1002/hup.2312)

 Pero se nos antoja que el otro gran peligro que presenta es aun peor según el sector comercial en el que se pretenda introducir este producto y que no es otro que el publicitario. Se está realizando una gran labor de marketing con esta droga emergente de modo que se está logrando injertar en el inconsciente colectivo su “inocuidad”. EL etiquetado de las bolsitas, a menudo afirma que contiene “sustancias naturales” extraídas de sustancias vegetales, creando en el consumidor una falsa sensación de seguridad, entre otras causas porque se oculta la presencia de cannabinoides artificiales en la composición. Esa sensación de tener entre las manos un producto inofensivo y que se esté vendiendo en tiendas “legales” como los grow shop o Internet (ver El lado oscuro de la Red o El mercado de la droga se amplia…).

Estimados lectores; estamos sin duda en una nueva era en lo que a sustancias de abuso se refiere. Está en nuestras manos evitar una situación similar a la producida a finales de los años 60 a nivel mundial, cuadro una enorme y magnifica campaña de marketing globalizó el consumo de estupefacientes como los opiáceos, cánnabis y drogas psicotrópicas. ¿Ustedes que opinan?.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *