La letra con sangre entra

Share Button

Violencia y educación. Mala combinación

Hasta no hace mucho tiempo, muy avanzado el siglo XX, hemos escuchado esta lamentable frase en relación a la educación de nuestros niños y lo que es peor, se justificaba en pos de un bien mayor como era la adquisición de conocimientos y títulos que garantizasen un buen posicionamiento social de ese niño.

He who spares the rod spoils the child

Until not long ago, well into the twentieth century, we have heard this lamentable phrase in relation to the education of our children and what is worse, was justified in pursuit of a greater good as was the acquisition of knowledge and qualifications that would guarantee a good social positioning of that child.

Afortunadamente, los tiempos han cambiado y hoy sería impensable pensar en un docente agrediendo a un menor. Mas bien al contrario.

Fortunately, times have changed and today it would be unthinkable to think of a teacher assaulting a child. Quite the contrary.

Hoy día, muchas personas viven su relación con médicos y educadores como una simple relación de servicio en la que creen que por su condición de cliente, “siempre llevan razón” y que este convencimiento les hace depositarios de unos derechos imaginarios que les hace justificar incluso determinados tipos de agresión que evidentemente son del todo inaceptables.

Today, many people live their relationship with doctors and educators as a simple relationship of service in which they believe that because of their status as a client, “they are always right” and that this conviction makes them the repositories of imaginary rights that makes them justify even certain types of aggression that are obviously unacceptable.

Es decir, la situación ha cambiado 180º y por ello vivimos tiempos en los que las agresiones a profesionales de la educación (docentes o no) se encuentran a la orden del día, llegando a no llamar la atención cuando recibimos las noticias diarias.

That is to say, the situation has changed 180º and that is why we live in times when aggressions against education professionals (teachers or not) are the order of the day, not attracting attention when we receive the daily news.

Al hilo de esta reflexión, les ofrecemos un interesante artículo publicado en BJM Journals sobre lesiones infligidas por estudiantes a personal de escuelas, comparando el riesgo entre educadores y no educadores. El artículo es Student-inflicted injuries to staff in schools: comparing risk between educators and non-educators.

In line with this reflection, we offer you an interesting article published in BJM Journals about injuries inflicted by students to school personnel, comparing the risk between educators and non-educators. The article is Student-inflicted injuries to staff in schools: comparing risk between educators and non-educators.

En el estudio efectuado, se refiere que habitualmente este tipo de estudios se centra en las agresiones a maestros y profesores, pero hace notar que otro grupo de empleados también suelen ser víctimas de este tipo de agresores, lo que genera cierta indefensión por parte de este personal no docente pues la legislación no los suele dotar de especiales medidas de protección como puedan tener profesores o médicos.

In the study, refers that usually this type of studies focuses on the attacks on teachers, but notes that another group of employees are also often victims of this type of aggressors, which generates some helplessness on the part of this non-teaching staff because the legislation does not usually provide them with special protection measures such as teachers or doctors.

Se concluye que las lesiones sufridas por trabajadores de escuelas de Estados Unidos son frecuentes y en determinados casos, graves. Y esta circunstancia debe ser seriamente abordada desde la administración. No es aceptable que aquellos trabajadores en los que depositamos nuestra confianza para instruir a nuestros hijos y por extensión, garantizar nuestro futuro como sociedad; acudan a sus puestos laborales condicionados por el miedo a sufrir una agresión.

It is concluded that the injuries suffered by workers of schools in the United States are frequent and in certain cases, serious. And this circumstance must be seriously addressed from the administration. It is not acceptable that those workers in whom we place our trust to instruct our children and, by extension, guarantee our future as a society; go to their jobs conditioned by the fear of suffering an aggression.

Es un tema muy delicado y complicado. Cuando hablamos de otros temas polémicos como pueda ser el consumo de drogas o la violencia de género, decimos convencidos que la solución está en la educación, aun a costa de caer en un manido tópico que se repite como un mantra en todos los estratos socioculturales pero de una manera vacía de contenido pues a pesar de la unanimidad social al respecto, ningún responsable político (si, esos que elegimos y nos representan) pone solución a esta necesidad educativa.

It is a very delicate and complicated issue. When we talk about other controversial issues such as drug use or gender violence, we are convinced that the solution lies in education, even at the cost of falling into a hackneyed topic that is repeated as a mantra in all sociocultural strata but in a way empty of content because despite the social unanimity about it, no political leader (yes, those who choose and represent us) puts a solution to this educational need.

But how to apply educational measures to avoid aggression in education? We can not ask that the people who suffer these aggressions be the ones who confront their potential aggressors to educate them in a peaceful coexistence. It is a vicious circle very difficult to face. And in spite of everything, it is urgent to face the issue.

Complicated, it is very complicated.

Have a good weekend.

Pero ¿Como aplicar medidas educativas para evitar agresiones en la educación? No podemos pedir que las personas que sufren estas agresiones sean los que se enfrenten a sus potenciales agresores para educarlos en una convivencia pacífica. Es un círculo vicioso muy difícil de afrontar. Y a pesar de todo, urge afrontar el tema.

Complicado, es muy complicado.

Tengan un buen fin de semana.

 

 

 

 

 

 

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense. Actualmente médico forense en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Granada.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *