DEA no es solo una agencia antidrogas

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Desfibrilador externo automático (DEA) en espacio público

Hace mucho tiempo que no dedicamos unas lineas a reflexionar sobre las maniobras de soporte vital básico, que obligatoriamente debería conocer toda la población llegado el momento. Hoy hablaremos de esta parcela de los primeros auxilios.

En un ya lejano mes de julio de 2014, publicábamos en el blog, un artículo de opinión basado en la carencia objetiva de desfibriladores en los espacios públicos donde por densidad de población se pudiese considerar una medida preventiva eficaz en el caso de una parada cardíaca susceptible de ser tratada mediante desfibrilador externo automático (DEA), lo que no deja de ser un contrasentido, pues los ritmos desfibrilables son precisamente aquellos en los que el corazón aumenta en demasía su frecuencia de latido, pero con unos bombeos ineficaces para mantener un adecuado flujo sanguíneo en el resto del organismo. En la taquicardia ventricular sostenida y en la fibrilación ventricular, ritmos que si son tratables con el desfibrilador, se produce esta situación funcional de parada cardíaca por ineficacia del latido. El artículo publicado entonces fue Spain is different!

La elección del tema sobre la que basamos la publicación se debe a un caso real sucedido en una sede judicial cualquiera del territorio español (da igual de que comunidad autónoma), pues entendemos que la normativa debería ser uniforme en todo el país, pues el mismo valor tiene la vida de cualquier ciudadano, al margen de la comunidad autónoma donde resida, obviando las diferencias legislativas autonómicas, que pueden llegar a condenar a morir a la persona que sufre la parada cardíaca por una simple traba burocrática que impida la instalación de un desfibrilador externo en algún lugar público.

Como les decía, en un juzgado de guardia cualquiera de este país (España),una persona se desvanece en los calabozos de la sede judicial y en virtud del artículo 3.c del Reglamento Orgánico del Cuerpo de Médicos Forenses, donde consta que “Los médicos forenses tendrán a su cargo el control periódico de los lesionados y la valoración de los daños corporales que sean objeto de actuaciones procesales, así como la asistencia o vigilancia facultativa a los detenidos que se encuentren a disposición judicial, y cuantas otras funciones establezca la legislación aplicable”; por lo que los funcionarios de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que custodian a los detenidos del referido juzgado, avisan al médico forense de guardia. Tras una rápida aproximación diagnóstica, se concluye que esta persona no presenta un pulso apreciable por lo que se decide iniciar las maniobras esenciales del soporte vital básico y con ello, se aplica el desfibrilador externo automático existente en el juzgado. Simultáneamente, se han cubierto las premisas básicas de los primeros auxilios, como son proteger a la víctima y avisar a los servicios de emergencias (recuerden la premisa PAS, – proteger, avisar, socorrer – ). En este caso (recuerden, que es un caso real), el desfibrilador indica que el ritmo no es desfibrilable y que se inicien inmediatamente las maniobras de reanimación cardiopulmonar, hasta que tras unos angustiosos minutos, llega le equipo de emergencias, releva a la médico forense de guardia e inicia las maniobras de soporte vital avanzado.

La persona privada de libertad y por lo tanto en custodia de los cuerpos y fuerzas de seguridad es trasladada a un centro sanitario de referencia y tratada en consecuencia. Parece que felizmente se puede dar por superado el episodio.

¿Acaba con ello la situación disruptiva que se ha producido? Desde luego, la médico forense de guardia ha salvado la vida de esta persona, quedando posteriormente en las expertas y capaces manos de los servicios de urgencias hospitalarias, pero ¿que pasa después? Juzguen ustedes.

Tres días después de la intervención, el desfibrilador no se ha reinstalado en su urna ya que no ha sido recargado ni se han repuesto los parches adhesivos necesarios para su uso. Tenemos con ello que aun habiendo sucedido el evento en una de las comunidades autónomas donde si se están implantando masívamente los desfibriladores públicos, a efectos prácticos el juzgado donde se ha dado la incidencia, lleva tres días sin cubrir este apartado. ¿Que pasaría si se hubiese repetido la misma circunstancia? Está claro que por estadística, si desde hace años no se había dado la necesidad de usar el desfibrilador, es improbable que en tres días se repita la situación…. O no. Ningún fundamento científico podría sostener que no se podía haber dado la misma circunstancia veinticuatro horas después, por ejemplo.

Abundando y ampliando el argumento, ¿que hubiese sucedido si la médico forense actuante hubiese tenido que salir del juzgado en virtud de sus obligaciones del servicio de guardia? Preguntados los funcionarios de seguridad del edificio, informan que desde que se instaló el desfibrilador y se dio el preceptivo curso referente a su manejo, ha rotado el personal y solo queda un funcionario que hiciese aquel curso. Por lo demás, estos funcionarios tampoco son reciclados convenientemente en maniobras de primeros auxilios hasta que llegue personal sanitario adecuadamente entrenado en urgencias y emergencias.

Desde amplia-mente.com insistimos que los primeros auxilios, en todas circunstancias y en toda condición de material, deben ser un conocimiento obligatorio para toda la población, particular que sería fácilmente implementable incluyendo este tipo de instrucción en la enseñanza obligatoria durante el periodo escolar, en la obtención del permiso de conducir y en toda aquella circunstancia que exija que la población deba obtener algún tipo de cualificación mediante algún tipo de examen. Si se considerase verdaderamente necesario por la administración, se podría hacer, pero no parece existir una clara voluntad por parte de las distintas administraciones públicas gobernantes, que en España, para bien o para mal, son muchas (local, autonómica y estatal).

Recordemos.

La vida de nuestros seres queridos, o simplemente de nuestros conciudadanos, puede estar en nuestras manos.

Tengan un buen fin de semana.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense. Actualmente médico forense en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Granada.

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense. Actualmente médico forense en el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Granada.

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