Crisis de los opiáceos en EEUU: estrategias para reducir el daño

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Parche de Fentanilo encontrado en un levantamiento de cadáver en un caso de muerte relacionada con las drogas

Desde hace unos meses les venimos contando la grave crisis sociosanitaria que se está produciendo en EEUU como consecuencia del incremento desmesurado del consumo de opiáceos. Pero, ¿qué se puede hacer? ¿que estrategias se están siguiendo para intentar minimizar el daño provocado?

Opioid crisis in the US: strategies to reduce the damage

Months ago we have been telling you about the serious socio-health crisis that is taking place in the US as a result of the excessive increase in opiate consumption. But what can be done? What strategies are being followed to try to minimize the damage caused?

Desde 1999 hasta 2015, las muertes por sobredosis de drogas en los Estados Unidos se triplicaron, y en la mayoría de estas muertes se encuentra implicado al menos un opiáceo y solo en 2016, hubo 64,000 muertes por sobredosis de drogas en los Estados Unidos. Sin embargo, y a pesar de los avances en la medicina y la salud pública, por primera vez desde 1993, Estados Unidos ha experimentado un gran descenso en la esperanza de vida.

From 1999 to 2015, drug overdose deaths in the United States tripled, and in most of these deaths at least one opiate is involved and in 2016 alone, there were 64,000 deaths from drug overdoses in the United States. However, and despite advances in medicine and public health, for the first time since 1993, the United States has experienced a large decline in life expectancy.

Los orígenes de la epidemia de opiáceos se remontan a la prescripción excesiva por parte de los médicos, de analgésicos opioides contra el dolor en los pacientes. Pero en los últimos años, las muertes debidas a los opiáceos sintéticos ilícitos han superado las muertes debidas a los analgésicos recetados. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, las muertes relacionadas con opioides sintéticos (excluida la metadona) se duplicaron entre 2015 y 2016. Este aumento puede atribuirse en gran medida a la aparición del fentanilo y sus análogos (por ejemplo el carfentanil). Un estudio en 10 estados de EE. UU determinó que más de la mitad de las personas que murieron por sobredosis relacionadas con opiáceos durante la segunda mitad de 2016 dieron positivo al fentanilo.

The origins of the opiate epidemic can be traced back to the excessive prescription by physicians of opioid analgesics against pain in patients. But in recent years, deaths due to illicit synthetic opioids have exceeded deaths due to prescription painkillers. Deaths related to synthetic opioids (excluding methadone) doubled between 2015 and 2016. This increase can be largely attributed to the emergence of fentanyl and its analogues (eg carfentanyl). A study in 10 US states determined that more than half of the people who died from opioid-related overdoses during the second half of 2016 tested positive for fentanyl.

Canadá ha sido el primer país del mundo en tomar medidas enérgicas en varios frentes con el objetivo de reducir las muertes relacionadas con el fentanilo, sus análogos y otros opiáceos. Por ejemplo, en marzo de 2016, el gobierno canadiense puso a disposición de toda la población la naloxona, medicamento antídoto de la sobredosis, incluso sin receta médica (en contra por ejemplo de lo que ocurre en EEUU, donde las leyes existentes hacen que la posesión de naloxona sin receta médica sea ilegal en muchos estados). Además el gobierno canadiense también aprobó una legislación destinada a facilitar el desarrollo de instalaciones donde los adictos pueden inyectarse los opiáceos con supervisión médica, comprobándose que pueden reducirse las tasas de sobredosis fatales en más del 30% (en EEUU se están empezando a crear programas piloto en este sentido).

En Canada y la Columbia Británica se ha publicado una guía que incluye recomendaciones sobre la provisión segura de medicamentos agonistas opioides tradicionales (es decir, buprenorfina y metadona) e identifica intervenciones que deben evitarse debido a su mayor riesgo asociado de muerte por sobredosis, como derivar a las personas a un tratamiento de abstinencia a corto plazo programas (es decir, programas de “desintoxicación”) sin proporcionar tratamiento de adicción continua o atención de seguimiento.

Canada has been the first country in the world to take strong action on several fronts with the aim of reducing deaths related to fentanyl, its analogs and other opiates. For example, in March 2016, the Canadian government made available to the entire population naloxone, an antidote drug for overdose, even without a prescription (against, for example, what happens in the US, where existing laws make the possession of naloxone without a prescription is illegal in many states). In addition, the Canadian government also approved legislation to facilitate the development of facilities where addicts can inject opiates under medical supervision, proving that fatal overdose rates can be reduced by more than 30% (in the US, pilot programs are being created in this sense).

In Canada and British Columbia, a guide has been published that includes recommendations on the safe provision of traditional opioid agonist medications (ie, buprenorphine and methadone) and identifies interventions that should be avoided due to their increased associated risk of death from overdoses, such as referral to individuals to a short-term abstinence treatment programs (ie, “detoxification” programs) without providing continuous addiction treatment or follow-up care.

Además, también se proporcionan medicamentos agonistas opiáceos a personas de ingresos medios y bajos de forma gratuita. También se incluyen recomendaciones para el uso de morfina oral de liberación lenta cuando los medicamentos tradicionales de primera línea no han tenido éxito y ha priorizado el establecimiento de programas clínicos que venden heroína (diacetilmorfina) o hidromorfona de alta calidad farmacológica. La publicación de los resultados de estos estudios canadienses, demuestran que la administración de diacetilmorfina e hidromorfona mediante inyección supervisada en clínicas especializadas es una terapia eficaz para el trastorno de uso de opioides severo refractario al tratamiento clásico.

In addition, opiate agonist medications are also provided to low and middle income people free of charge. Also included are recommendations for the use of oral slow-release morphine when traditional first-line drugs have not been successful and has prioritized the establishment of clinical programs that sell heroin (diacetylmorphine) or high-quality pharmacological hydromorphone. The publication of the results of these Canadian studies demonstrates that the administration of diacetylmorphine and hydromorphone by supervised injection in specialized clinics is an effective therapy for severe opioid use disorder refractory to classical treatment.

Otra intervención que se ha seguido por parte del Gobierno canadiense ha sido la de brindar la posibilidad a los consumidores de analizar la sustancia que van a consumir ya que en muchas ocasiones viene contaminada con otras drogas (principalmente cocaína), similar al programa desarrollado por Energy Control en los festivales de música electrónica en Europa en el control de la calidad de los comprimidos de MDMA o éxtasis.

Another intervention that has been followed by the Canadian Government has been to provide the possibility for consumers to analyze the substance they will consume as it is often contaminated with other drugs (mainly cocaine), similar to the program developed by Energy Control at electronic music festivals in Europe in the quality control of MDMA or ecstasy tablets.

Por último otras formas de luchar contra esta crisis esta siendo por un lado un aumento de la presión policial sobre los traficantes de estas sustancias ilícitas distribuidas en la calle, con un aumento de las incautaciones de alijos de opiáceos (un aumento de hasta un 250% entre 2010 y 2015). Y por otro lado los centros de tratamiento de adicciones no existen dentro de los programas sanitarios norteamericanos, son centros independientes, no coordinados y que tratan de luchar de forma autónoma contra esta plaga. Desde la OMS se le está pidiendo a los países afectados por este problema que lleven a cabo la implementación de un sistema de lucha y tratamiento contra las adicciones, similar al que tenemos en España, para coordinar los esfuerzos. Así mismo se debe de concienciar a los médicos a optimizar la prescripción de analgésicos opiáceos sólo a aquellos pacientes que realmente lo necesitan y bajo un control y una supervisión exhaustiva.

Finally, other ways to fight against this crisis are on the one hand an increase in police pressure on traffickers of these illicit substances distributed on the street, with an increase in seizures of opiate (an increase of up to 250% between 2010 and 2015). And on the other hand addiction treatment centers do not exist within the US health programs, they are independent, uncoordinated centers that try to fight autonomously against this plague. The WHO is asking the countries affected by this problem to carry out the implementation of a system to combat and treat addictions, similar to the one we have in Spain, to coordinate efforts. Likewise, doctors should be made aware of optimizing the prescription of opioid analgesics only to those patients who really need it and under strict supervision and supervision.

Everything indicates that the crisis of opiate overdose in North America does not diminish and experts have recently estimated that overdoses could kill more than half a million Americans in the next decade. As we see, energetic actions are needed to combat this evil. All this must serve as a teaching to the rest of the countries of the world to be prepared in case the opioid crisis spreads. We will continue alert to the evolution of the facts.

Todo indica que la crisis de la sobredosis de opiáceos en Norteamérica no disminuye y los expertos han estimado recientemente que las sobredosis podrían matar a más de medio millón de estadounidenses en la próxima década. Como vemos se necesitan actuaciones enérgicas para combatir este mal. Todo esto nos debe de servir como enseñanza al resto de países del mundo para estar preparados en caso de que se extienda la crisis de los opiáceos. Seguiremos atentos a la evolución de los hechos.

 

Sebastián Díaz About Sebastián Díaz
Dr. Sebastián Díaz Ruiz, soy Medico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga. Me apasiona la Patología Forense. Experto Universitario en Metodología de Investigación en Drogodependencias. Miembro de la Sociedad Española de Patología Forense y de la Asociación de Médicos Forenses de Andalucia. Autor del libro “Manual de Tanatopraxia y Tanatoestética”. Pero ante todo, mi principal inquietud es la investigación y aprender cada día algo nuevo.

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