Violencia tóxica

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Mujer, drogas, violencia

En la reflexión que hoy les ofreceremos a continuación, vamos a tratar dos temáticas con bastante presencia en nuestro blog. De una parte, la violencia de género, que a pesar del empeño de cierto sector político en negarla, tiene mucha aparición en el quehacer diario de la Justicia. Por otro lado, hablaremos de toxicología y más concretamente de consumo de drogas.

Toxic violence

In the reflection that we will offer you today, we are going to deal with two themes that are quite present in our blog. On the one hand, gender-based violence, which despite the determination of a certain political sector to deny it, has much appearance in the daily work of Justice. On the other hand, we will talk about toxicology and more specifically about drug consumption.

Lo novedoso del artículo de hoy es que trataremos ambas temáticas de manera conjunta.

The novelty of today’s article is that we will deal with both topics together.

Mucho se ha escrito de la violencia de género de tipo físico, en la que el hombre aplica mecanismos para dañar el cuerpo de la mujer, bien de manera temporal, lesionándola, o atentando contra su vida, asesinándola. También sé suelen encontrar novedades editoriales respecto a la violencia psíquica, en la cual mediante la palabra o los hechos sin tocar a la víctima, se intenta doblegar su voluntad a fin de dominar a la víctima.

It has been written about physical gender-based violence, in which men apply mechanisms to damage a woman’s body, either temporarily, injuring her, or attempting against her life, killing her. It is also common to find editorial novelties regarding psychic violence, in which by word or deed without touching the victim, one tries to bend her will in order to dominate the victim.

De rabiosa actualidad está el tema de la violencia sexual, que a nuestro parecer es una de las máximas expresiones de la búsqueda de sumisión de una mujer por el hecho de serlo. En este caso, se trata de un modo terrible de violencia, pues además del propio hecho del sometimiento sexual, generalmente el agresor se nutre de violencia física y/o de violencia psíquica para perpetrar dicha violencia sexual. 

The subject of sexual violence is very topical, and in our opinion it is one of the highest expressions of a woman’s search for submission because she is a woman. In this case, it is a terrible form of violence, because in addition to the very fact of sexual submission, usually the aggressor feeds on physical violence and / or psychological violence to perpetrate such sexual violence. 

Hoy, reflexionaremos sobre un novedoso punto de vista de violencia sobre la mujer, no tanto porque se trate de un tipo de práctica nueva, sino por la inexistencia de estudios al respecto, expresado en el propio titulo del recientemente publicado artículo Forced Drug Abuse a Hidden but “Disturbingly Common” Part of Domestic Violence (El abuso forzado de drogas es una parte oculta pero “preocupantemente común” de la violencia doméstica).  

Today, we will reflect on a new point of view on violence against women, not so much because it is a new type of practice, but because of the lack of studies on the subject, expressed in the title of the recently published article Forced Drug Abuse a Hidden but «Disturbingly Common» Part of Domestic Violence.

Queremos dejar meridianamente claro antes de comentar nuestro punto de vista al respecto del artículo, que lo asimilamos, en la introducción del presente comentario, a la violencia de género por dos razones. La primera es que en España, tenemos una legislación pionera al respecto y aquí se hace un tratamiento jurídico distinto ante dos tipos de violencias distintas. No es lo mismo violencia doméstica, en la que la propia violencia es el fin buscado por el agresor, que violencia de género, en la que la violencia no es el fin, sino el medio por el que se prevale el agresor para conseguir el sometimiento de la mujer por el simple hecho de serlo. En Estados Unidos, que es el país desde donde se firma el artículo presentado, la violencia de género y la violencia doméstica, no se diferencian en su tratamiento, y no es nuestro objetivo de hoy explicar por qué esto es un error. La segunda razón por la que asimilamos el contenido del artículo a la violencia de género es mucho mas objetiva. Es abrumadora la diferencia de casos que se estudian en los Institutos de Medicina Legal de violencia de género respecto a la violencia doméstica. Si en España no existiese esa diferenciación, habría que crearla tan solo por la aplastante evidencia estadística existente, pese a quien le pese ideológicamente este hecho.

We want to make it abundantly clear before commenting on our view of the article that we assimilate it, in the introduction to this commentary, to gender-based violence for two reasons. The first is that in Spain, we have a pioneering legislation in this respect and here a different legal treatment is made before two different types of violence. It is not the same domestic violence, in which violence itself is the end sought by the aggressor, as gender violence, in which violence is not the end, but the means by which the aggressor prevails to achieve the submission of the woman for the simple fact of being so. In the United States, which is the country from which the presented article is signed, gender-based violence and domestic violence are not differentiated in their treatment, and it is not our objective today to explain why this is a mistake. The second reason we assimilate the content of the article to gender-based violence is much more objective. It is overwhelming the difference of cases that are studied in the Institutes of Forensic Medicine of gender violence with respect to domestic violence. If this differentiation did not exist in Spain, it would have to be created only by the overwhelming existing statistical evidence, regardless of who ideologically weighs this fact.

Una encuesta nacional (en Estados Unidos) en la linea de asistencia telefónica sobre violencia doméstica (el equivalente en España al servicio telefónico de información y de asesoramiento jurídico en materia de violencia de género que se ofrece en el número 016), revela que en torno al 43% de las personas encuestadas habían sido coaccionadas de alguna manera por sus parejas en lo que respecta al uso y abuso de sustancias tóxicas.

A national survey (in the United States) on the domestic violence hotline (the equivalent in Spain to the telephone information and legal advice service on gender violence offered in the number 016), reveals that around 43% of people surveyed had been coerced in some way by their partners regarding the use and abuse of toxic substances.

Los propios autores justifican el estudio realizado argumentando que existían estudios previos sobre abuso de sustancias para sobrellevar el dolor que supone el maltrato, así como también existen numerosos estudios en los que se demuestra la presencia de este tipo de violencia en personas que acceden a tratamientos de deshabituación, con lo que se presupone cierta disrupción personal en las víctimas estudiadas. Sin embargo, no existen estudios que centren su foco en las sustancias tóxicas como herramientas para obtener la situación de dominio sobre la víctima.

The authors themselves justify the study by arguing that there were previous studies on substance abuse to cope with the pain of mistreatment, as well as there are numerous studies that demonstrate the presence of this type of violence in people who have access to unhabituation treatments, which presupposes some personal disruption in the victims studied. However, there are no studies that focus on toxic substances as tools to obtain the situation of domination over the victim.

En la encuesta, se encontraron porcentajes significativos de víctimas que referían haber sido presionadas a consumir alcohol u otras drogas por parte de sus parejas, o al menos a consumir más de lo que querían libremente consumir. También gran parte de las personas encuestadas, manifestaron qué habiendo buscado ayuda especializada para la deshabituación a este tipo de sustancias, habían sido desalentadas en la búsqueda de ayuda o saboteadas una vez obtenida dicha ayuda.  Por último, un alto porcentaje, refirieron haber sido amenazadas con ser denunciadas a la policía por el consumo de drogas, o al menos haber sentido miedo de denunciar esta coacción por miedo a no ser creídas por sus antecedentes de consumo.

In the survey, significant percentages of victims were found who reported having been pressured to consume alcohol or other drugs by their partners, or at least to consume more than they freely wanted to consume. Also, a large part of the people surveyed stated that they had sought specialized help to get rid of this type of substance, had been discouraged in seeking help or had been sabotaged once such help had been obtained.  Finally, a high percentage reported having been threatened with being reported to the police for drug use, or at least having been afraid to report this coercion for fear of not being believed because of their history of use.

Vemos, según los resultados obtenidos, como las drogas han sido y son usadas como medida de control, tanto mediante el suministro para el consumo, como su uso como herramienta para evitar la huida ante el miedo de la abstinencia, y estas situaciones, no solo se circunscribían al ejercicio directo de coacción física sobre la propia mujer, sino que a veces, se extendían al uso de los hijos como herramienta de chantaje.

We see, according to the results obtained, how the drugs have been and are used as a control measure, both through the supply for consumption and its use as a tool to avoid flight in the face of the fear of abstinence, and these situations were not only limited to the direct exercise of physical coercion on the woman herself, but sometimes extended to the use of children as a tool of blackmail.

Los métodos de control son muy variados. Amenazas con la perdida de custodia de los hijos, o amenazas de abandono social de una persona ya de por si vulnerable, son los métodos mas “sutiles”, pero también se han reportado casos de violencia física para forzar el consumo y la propia administración de tóxicos sin conocimiento de la víctima. En lo que respecta al sabotaje en el tratamiento, tácticas como las trabas en el transporte a los centros terapéuticos, dificultar el cuidado de los hijos mientras acudían a terapia o incluso usar los hijos como rehenes, terminaba forzando a esas mujeres a no seguir con sus terapias y por tanto a seguir consumiendo. Todo ello, facilitado a día de hoy mediante las tecnologías de la información y la comunicación, grabando el consumo y amenazando con su publicación por los mas variados métodos de difusión social existentes.

The methods of control are very varied. Threats with the loss of custody of children, or threats of social abandonment of an already vulnerable person, are the most «subtle» methods, but cases of physical violence have also been reported to force consumption and the administration of toxics without the victim’s knowledge. With regard to sabotage in treatment, tactics such as obstructions in transportation to therapeutic centers, making it difficult to care for children while they went to therapy or even using children as hostages, ended up forcing these women not to continue with their therapies and therefore to continue consuming. All this, facilitated today by information and communication technologies, recording consumption and threatening its publication by the most varied existing methods of social dissemination.

Los propios autores del estudio, proponen la inclusión en los historiales clínicos de la exploración de posibles coacciones al consumo que explicarían en bastantes casos el motivo del abandono del tratamiento y ayudaría a descubrir situaciones de maltrato no detectado por otros medios. Una vez detectado el problema, se podrían establecer estrategias de acercamiento terapéutico para estas víctimas.

The authors of the study themselves propose the inclusion in the clinical histories of the exploration of possible coercions to consumption that would explain in many cases the reason for abandoning the treatment and would help to discover situations of mistreatment not detected by other means. Once the problem has been detected, therapeutic approach strategies could be established for these victims.

Mucho nos tememos que el binomio violencia de género – toxicomanía, puede abrir otras puertas giratorias como las que se dan en la patología dual, de modo que en el caso que hoy nos ocupa encontremos a víctimas “rechazadas” por las asistencias sociales al ser considerado como un problema sanitario de toxicomanía y al acudir a las asistencias sanitarias, ser nuevamente rechazada al considerar que se trata de un problema social de violencia de género, de modo que entre ambos estamentos, la víctima se quede sin tratar y a merced de su agresor y de la marginalidad.

We fear that the binomial gender violence – drug addiction, may open other revolving doors such as those that occur in dual pathology, so that in the case we are dealing with today we find victims «rejected» by social assistance to be considered as a health problem of drug addiction and to go to health care, to be rejected again to consider that it is a social problem of gender violence, so that between the two estates, the victim is left untreated and at the mercy of his aggressor and marginality.

We hope that this type of studies will multiply locally, adapted to the idiosyncrasy of each community and that policies of prevention and treatment of this «new» reality will be established.

Have a good weekend.

Esperemos que este tipo de estudios se multipliquen localmente, adaptados a la idiosincrasia de cada comunidad y que se establezcan políticas de prevención y tratamiento de esta “nueva” realidad.

Tengan un buen fin de semana.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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