¿Y despues de la COVID-19?

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Soledad

Según se publican estas lineas, en España, los ciudadanos asisten como distantes testigos a la surrealista discusión parlamentaria sobre la conveniencia o no, del mantenimiento del estado de alarma en el que España se encuentra desde hace semanas.

And after COVID-19?

As these lines are published, in Spain, citizens are witnessing, as distant witnesses, the surreal parliamentary discussion about the convenience or not of maintaining the state of alarm in which Spain has been in for weeks.

La discusión es lícita, por supuesto. La discrepancia también. Lo que entra dentro del terreno del absurdo es la argumentación de algún parlamentario sobre la salida o no del estado de alarma, parapetado tras la homosexualidad, el comunismo soviético o las víctimas del terrorismo, que por una u otra circunstancia, nadie parece desear dejarlas descansar en paz. Tampoco es entendible la tibieza de otros que tras argumentar una pléyade de motivos por los que no se debería continuar en estado de alarma, sin ofrecer alternativas (no sé si para evitar que se las copien), manifiestan con toda tranquilidad, que se abstendrán. Mientras, políticos de otros países y, por que no decirlo, políticos a pie de trinchera en nuestro país, dentro de todo el espectro político, parecen entender que la medicina basada en la evidencia y sus derivadas sociales son la única medida válida para salir de la crisis sanitaria en la que vivimos. Ojalá aquellos que trabajan de cara a la gente sepan hacer entender a sus señorías del Congreso de los Diputados que la vida y la salud son derechos fundamentales que están muy por encima del rédito político.

The discussion is legitimate, of course. So is the disagreement. What falls within the realm of the absurd is the argument of some parliamentarians about whether or not to leave the state of alarm, which is behind homosexuality, Soviet communism or the victims of terrorism, which for one reason or another, no one seems to want to leave them alone. Nor is it understandable the lukewarmness of others who, after arguing a plethora of reasons why they should not continue in a state of alarm, without offering alternatives (I do not know if it is to avoid being copied), say in all tranquillity that they will abstain. Meanwhile, politicians from other countries and, why not say it, politicians in the trenches in our country, within the whole political spectrum, seem to understand that evidence-based medicine and its social derivatives are the only valid measure to get out of the health crisis in which we live. I hope that those who work with the people will be able to make their colleagues in the Congress of Deputies understand that life and health are fundamental rights that are far beyond political gain.

Salgamos cuando salgamos del estado de alarma, del confinamiento o simplemente del estado de alerta sanitaria que ha provocado el SARS CoV-2, quedará un difícil período en el que la ciudadanía deberá volver a esa tan manida “nueva realidad” tan mencionada en el Parlamento, medios de comunicación o corrillos de tertulias virtuales a golpe de Zoom, Whatsapp o Skype.

When we come out of the state of alarm, confinement or simply the state of health alert that SARS CoV-2 has caused, there will be a difficult period in which citizens must return to that much-maligned «new reality» so often mentioned in Parliament, the media or virtual chat rooms by Zoom, Whatsapp or Skype.

Pero, haciendo un paralelismo con la valoración del daño corporal, muchas lesiones importantes, suelen dejar secuelas. ¿Es una pandemia de la que todavía no tenemos certezas probadas sobre cómo combatirla, una lesión suficientemente importante sobre nuestra sociedad? Creemos que si.

Making a parallel with the valuation of the corporal damage, many important injuries, usually leave sequels. Is a pandemic of which we still do not have certainties proven on how to fight it, a sufficiently important injury on our society? We believe so.

¿Que secuelas pueden quedarnos como sociedad? Pueden ser muchas, pero unas de las más evidentes, pues ya están entre nosotros, son las consecuencias psiquiátricas a múltiples niveles.

What consequences can we have as a society? They can be many, but one of the most obvious, since they are already among us, are the psychiatric consequences at multiple levels.

Una vez han ido siendo atendidas las circunstancias concurrentes a la COVID-19, y a tenor de la experiencia adquirida en anteriores pandemias, múltiple semiología psiquiátrica compatible con psicosis o trastornos del estado de ánimo, o neurológica como encefalopatías, o alteraciones desmielinizantes, podría presentarse tras el cese de la epidemia, tal y como pasó con las crisis del SARS CoV-1 de 2002, el H1N1 de 2009 o el MERS CoV de 2012. Estamos inmersos en un importante estresor psicológico por miedo comunitario a la enfermedad y/o la muerte, motivos más que suficientes para la traumatización colectiva. 

Once the concurrent circumstances of the COVID-19 have been addressed, and in light of the experience gained in previous pandemics, multiple psychiatric semiology compatible with psychosis or mood disorders, or neurological disorders such as encephalopathies, or demyelinating disorders, could occur after the cessation of the epidemic, as happened with the SARS CoV-1 crisis of 2002, the H1N1 of 2009 or the MERS CoV of 2012. We are immersed in a major psychological stress due to community fear of illness and/or death, which is more than enough reason for collective traumatization. 

Prácticamente desde el inicio de la pandemia y el posterior confinamiento, los problemas de ansiedad y de manera relacionada, los trastornos del sueño han sido patentes en una parte importante de la población. La inicial activación por la ansiedad, está dando paso a estados depresivos objetivados en la atención primaria. Es evidente que esta crisis ha dado lugar a un cambio de paradigma social del que no deben abstraerse las ciencias de la salud en general y la salud mental en particular. The mental Health consecuences of COVID-19 and physical distancing se abunda en la necesidad de nuevas estrategias en la detención de la soledad y las condiciones de salud mental asociadas.

Virtually since the beginning of the pandemic and subsequent confinement, anxiety problems and related sleep disorders have been evident in a significant portion of the population. The initial activation by anxiety is giving way to depressive states that are objectified in primary care. It is clear that this crisis has led to a change in the social paradigm from which the health sciences in general and mental health in particular should not be abstracted. The mental Health consequences of COVID-19 and physical distancing are compounded by the need for new strategies in the arrest of loneliness and associated mental health conditions.

¿Y que hay de nuestros nuevos héroes, el personal sanitario? Aquellos a los que nos referíamos la semana pasada en No se daña a quien se quiere. También pasan miedo, y mucho. Solo su profesionalidad y valentía más allá del deber hace que siguan luchando por todos nosotros, pero todo ello les está pasando, y les pasará, una importante factura emocional. Más de 300 profesionales, atendidos por el servicio de teleasistencia psicológica de Sanidad, nos indica la desazón con la que trabajan estos sanitarios. Mucho nos tememos que la cifra solo es la punta del iceberg y cuando termine el estado de activación y la actuación de la adrenalina secundaria al estrés y al miedo, muchos serán los que necesitarán este tipo de servicios, acudan o no a ellos. Cartas de despedida y TOC sobrevenidos, secuelas psicológicas de la COVID-19 indican el miedo y estrés con que están trabajando.

And what about our new heroes, the health workers? Those we referred to last week in Harmless is Not a Harm. They also get scared, a lot. It is only their professionalism and courage beyond the call of duty that keeps them fighting for all of us, but all of this is happening to them, and will happen to them, with a major emotional toll. More than 300 professionals, assisted by the psychological tele-assistance service of the Health Department, show us how uneasy these health professionals are. We fear that this figure is only the tip of the iceberg and when the state of activation and the action of adrenaline secondary to stress and fear is over, many will need this type of service, whether they come to them or not. Farewell letters and OCD, the psychological aftermath of COVID-19, indicate the fear and stress they are working with.

A nivel judicial, el futuro irá marcando el camino. Al momento actual, aún es pronto para poder asegurar si habrá un repunte de casos psiquiátricos interfiriendo en la legalidad vigente. Hace pocos días, podíamos ver en la totalidad de medios de comunicación como un octogenario se atrinchera en su casa de Valladolid con dos escopetas. No ha sido la única noticia en parecido sentido, solo una de las últimas y más llamativas. A nivel penal, aun no hay estadísticas, pero es muy posible que parte de las detenciones que se están realizando estos días  puedan tener relación con algún tipo de alteración en relación a la crisis sanitaria. Posteriormente, es posible que se puedan incoar procedimientos civiles, sociales o contencioso-administrativos por los mismos motivos.

At the judicial level, the future will lead the way. At present, it is still too early to say whether there will be an upsurge in psychiatric cases interfering with existing legality. A few days ago, we could see in all the media how an octogenarian barricaded himself in his house in Valladolid with two shotguns. This was not the only news in a similar sense, only one of the last and most striking. On a penal level, there are still no statistics, but it is very possible that some of the arrests being made these days may be related to some kind of alteration in relation to the health crisis. Subsequently, it is possible that civil, social or contentious-administrative proceedings may be brought for the same reasons.

Time will tell, dear readers.

El tiempo dirá, estimados lectores.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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