Tropezar dos veces en la misma piedra

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Ser científico en España

Los mas antiguos lectores del blog, con una andadura muy cercana a los siete años, conocen sobradamente nuestra intención de reflexionar sobre las novedades editoriales en aquellas disciplinas médicas que, o bien de lleno o por el contrario de manera mas soslayada, tienen que ver con la medicina legal.

Igualmente, sabemos que nuestros estimados lectores identifican el estilo de los artículos publicados según lo haga uno de los dos autores-editores de amplia-mente.com. El Dr. Díaz suele ser identificado por sus artículos técnicos y enormemente didácticos en los que nos enseña las novedades interesantes dentro de las diversas ramas de la medicina legal. Quien hoy les escribe, quizá fruto de su gusto por la psiquiatría forense, suele publicar en ocasiones reflexiones de índole mucho mas social.

Hoy vuelve a ser uno de esos días, en los que la medicina legal, o incluso si me apuran y disculpan, estimados lectores, la medicina en general, desde el punto de vista técnico, queda algo aparcada para pasar a denunciar una situación que a nuestro entender choca de frente con el sentido común.

A estas alturas del año, no vamos a volver a publicar la cronología de la pandemia por SARS-CoV2 pues tan solo tendríamos que acudir a las hemerotecas de los mas variados medios de comunicación, tanto los más especializados, como los más generalistas.

Pero tal y como sabiamente se refleja en el cuento popular El Anillo del Rey, “esto también pasará”, como ya están pasando los sanitarios de ser aquellos héroes a los que aplaudíamos a las ocho de la tarde, a volver a ser ignorados y menospreciados por la sociedad representada por la clase política. Amplia-mente.com ya se anticipó a este tendencia en No se daña a quien se quiere. No somos mas listos que nadie, ni siquiera somos los diablos del conocido refrán. Tan solo somos los “viejos” que llevan experiencias suficientes a cuestas como para conocer y reconocer la ingratitud humana.

Pongámonos en el contexto que les hará entender la agria reflexión que se intuye que será este articulo que leen.

Según se publican estas lineas, solo unas pocas horas antes, en una de las muchas ruedas de prensa que está ofreciendo el Gobierno de España tras los Consejos de Ministros, la ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, a la sazón Ministra de Hacienda (que tendrá que ver según sigan leyendo) responde a los cuestionamientos del movimiento antivacunas (alentados por presuntos personajes de la escena cultural española) que será la ciencia la que nos va a sacar de esta situación. Abundando en la idea de la futura vacuna y sus detractores, la ministra aseguraba que “sin ciencia no tenemos futuro y la ciencia es lo único que nos permite superar estos retos tan dramáticos” agradeciendo el trabajo de los científicos e investigadores españoles «de una altísima calidad». 

Es de suponer, que si una Ministra Portavoz del Gobierno de España, manifiesta en el ejercicio de sus funciones este tipo de conceptos con tal rotundidad, la investigación pública en las áreas de la salud, se verá especialmente reforzada y mimada a corto o medio plazo.

¿O no?

Pues parece que no va a ser así a tenor de otras noticias que no aparecen en las ruedas de prensa del gobierno o ni siquiera en la prensa generalista. Se busca epidemiólogo experto en Covid… por 1600 euros al mes. Según la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene, el Centro Nacional de Epidemiología, organismo dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación lanzaba este anuncio durante los primeros días de junio. En la oferta, se especificaba que para optar a las dos plazas ofertadas, serían necesarios al menos 5 años de experiencia en epidemiología y que fuesen capaces de desarrollar un proyecto de investigación para le diseño de un sistema de vigilancia epidemiológica de la Covid 19.

No me salen las cuentas. Seis años de estudio en el grado de Medicina, un tiempo indefinido preparando la oposición que supone el examen MIR y cuatro años mas de especialidad sin contar los cinco años de experiencia solicitados en el anuncio,… valen 1600 euros mensuales por ser responsables de la elaboración inmediata de informes de alerta para las autoridades sanitarias con un ámbito de actuación a nivel nacional. Algo se me está escapando si comparo estos sueldos con los de la mayoría de políticos, que según la circunscripción tienen muchos menos personas a su cargo.

Definitivamente, aquello de que tenemos la mejor Sanidad del mundo es una terrible falacia. Lo que sí tenemos es a los mejores y más abnegados profesionales de la sanidad. Parece lo mismo, pero no es igual.

En paralelo, los vigilantes de las playas seguras de Andalucía ganarán 1900 euros al mes, para cuya bolsa de trabajo solo se han exigido estudios básicos.

Es una versión contemporánea del Pan y Circo de la antigua Roma. Da igual tener investigadores de calidad mientras podamos ir tranquilos a la playa. 

No se ustedes, estimados lectores, pero la próxima vez que escuche (generalmente en campañas políticas) que el gobierno de turno (aquí me temo que fallan todos los colores) va a destinar un número indeterminado de  millones de euros en fomentar la vuelta de los talentos profesionales emigrados fuera de España, no podré evitar una sensación de amargura pensando que un gobierno que ensalza y agradece a la ciencia el ímprobo esfuerzo de encontrar una vacuna para una pandemia que ha asolado tanto al cómodo primer mundo como a países subdesarrollados o en vías de desarrollo; está lanzando el mensaje de que es mas valioso aprender a leer y escribir para vigilar una playa, que pasarse quince años de una vida, estudiando para mitigar una enfermedad que ha paralizado el país con el perjuicio económico que ello ha supuesto.

No se que opinarán, pero de la indignación por la negativa de los países del norte de la Unión Europea a apoyar financieramente a los del sur (¿recuerdan la posición holandesa sobre los coronabonos?), cuando la pandemia se había cebado con el sur; yo paso a la vergüenza y el bochorno de tener que reconocer que en este país de pandereta, ser científico no está valorado por la Administración que a su vez nos exige soluciones científicas. Es por ello que casi mejor no se traducirá este artículo al inglés. Aquellos de fuera de España que se quieran mofar a nuestra costa, que se esfuercen en traducirlo ellos mismos.

Tengan una buena salida del Estado de Alarma el próximo 22 de junio y confíen en las playas andaluzas, que estarán bien vigilados.

Eduardo Ramos About Eduardo Ramos
Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos

Eduardo Ramos Campoy. Mente amplia e inquieta, de curiosidad insaciable. Ejerciendo en la actualidad como Médico Forense en El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Jaén. Máster en Ciencias Forenses y Derecho Sanitario. Especialista Universitario en Psiquiatría Forense.

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